La exposición pública sin pruebas ni intervención de la Justicia también puede interpretarse como hostigamiento o difamación.
La página de Facebook “Escrachando en Corrientes” cuenta con 51 mil seguidores y continúa en crecimiento. En ese espacio se difunden denuncias públicas contra personas y situaciones que los usuarios consideran reprochables. Las publicaciones aparecen en distintos formatos y carecen de sustento legal o verificación previa.
El administrador promueve la dinámica con una consigna abierta. “Podés publicar todo lo que está mal en la sociedad”, sostiene en redes. Ese esquema permite que cualquier usuario exponga a terceros mediante relatos, fotos o comentarios, sin mediación judicial ni control sobre la veracidad de lo difundido.
El escrache resulta ilegal cuando vulnera derechos como el honor, la intimidad o la reputación de una persona. En la legislación argentina, estas conductas pueden encuadrar en delitos de calumnias o injurias, además de habilitar demandas civiles por daños.
