En un juicio por usurpación en Río Negro, Hugo Alberto Barabucci, oriundo de El Trébol, declaró que adquirió un campo con una donación del gobierno de Emiratos Árabes Unidos. El caso reabre el debate sobre la adquisición de tierras en zonas fronterizas.
Un juicio por presunta usurpación de tierras en Río Negro derivó en una discusión más amplia sobre la compra de campos en la Patagonia y la participación de capitales extranjeros. En plena audiencia oral, Hugo Alberto Barabucci, empresario nacido en El Trébol y denunciante en la causa contra la comunidad mapuche Lof Cayunao, reconoció que adquirió el predio en conflicto con una «donación» no restituible de dos millones de dólares proveniente de Emiratos Árabes Unidos.
La causa llegó a juicio oral en Bariloche y tiene como única imputada a Soledad Cayunao, acusada de usurpación con «despojo parcial» por un conflicto territorial en el paraje Alto Río Chubut. El campo en disputa abarca unas 14 mil hectáreas y se encuentra en una zona sensible por su cercanía con Chile y por estar en el área de nacientes del río Chubut. El juez Marcelo Álvarez Melinger dará a conocer el fallo el próximo jueves.
Barabucci, quien vive la mitad del año en Emiratos Árabes Unidos donde es directivo de un club de polo, pagó 2.050.175 dólares por tres fracciones de un total de 19.269 hectáreas en el Cerro Carreras, al sureste de Bariloche, según la escritura original. Pagó en promedio 106 dólares por hectárea, tras comprárselas al empresario Marcelo Mindlin, quien las había adquirido en 2009 a 20,75 dólares la hectárea.
La declaración judicial de Barabucci cambió el eje del debate. El abogado defensor Martín Palumbo sostuvo que esa compra podría haber violado la ley 26.737 de Tierras Rurales, que prohíbe a extranjeros adquirir tierras en zonas de seguridad de frontera, ya sea de forma directa o por interpósita persona. Según remarcó, el campo está ubicado a 45 kilómetros en línea recta del límite con Chile. Por eso pidió que el antecedente sea remitido al Ministerio Público Fiscal para que se investigue la legitimidad de la operación. En paralelo, la defensa reclamó la absolución de Cayunao, argumentando que no existió dolo y que la mujer sólo circuló por el lugar en busca de sus animales, en una práctica «ancestral».
La fiscalía, representada por Francisco Arrien, afirmó que empleados rurales, el propio Barabucci y una escribana dieron cuenta de un campamento instalado por integrantes de la comunidad dentro del predio y de su negativa a retirarse. La querella, representada por Magdalena Sanguinetti, insistió en que no pueden convalidarse «vías de hecho» para resolver reclamos territoriales o ambientales.
El trasfondo del caso excede el expediente penal. La comunidad Cayunao sostiene que se instaló en la zona para frenar el avance de alambrados y proteger la veranada, mientras denuncia amenazas, hostigamiento y afectación de espacios de pastoreo usados históricamente. También advierte sobre el riesgo ambiental en una zona clave por el agua y la biodiversidad. En esa misma línea declaró el lonko Mauro Millán, quien definió a las nacientes del río Chubut como «tesoros vivos» y cuestionó que queden expuestas a «intereses foráneos».
Según el administrador Andrés Saint Antonin, el campo de Barabucci está habilitado como coto de caza y cuenta con corrales y galpones para la cría de ciervos colorados. Barabucci, vinculado al Abu Dhabi Polo Team, aparece en la causa relacionado con sociedades y fideicomisos ligados a inversiones inmobiliarias y rurales en Río Negro.
