Una carnicería de Trelew comercializó carne de burro bajo un permiso provincial, generando debate sobre su legalidad y las limitaciones para su expansión a nivel nacional.
La venta de carne de burro en una carnicería de Trelew, Chubut, a un precio de $7.500 el kilo, generó sorpresa y debate en las últimas horas. La iniciativa, denominada «Burros Patagones», fue impulsada por el productor Julio Cittadini como una alternativa productiva frente a la crisis de la actividad ovina en el sur argentino.
Según información oficial, la faena y comercialización se realizaron con un permiso provincial provisorio y bajo estrictos controles sanitarios, lo que la encuadra dentro de la legalidad a nivel local. La prueba piloto buscó medir la reacción del público y explorar nuevas oportunidades de mercado.
Sin embargo, el principal obstáculo para una posible expansión radica en la normativa federal. Para que la carne pueda venderse fuera de Chubut, se requiere una habilitación de tránsito federal que actualmente no existe para esta especie. La falta de frigoríficos autorizados a nivel nacional restringe la actividad al ámbito provincial, limitando su escalabilidad.
Este caso refleja un problema más amplio del sistema productivo argentino, donde vacíos regulatorios frenan el desarrollo de nuevas industrias. Situaciones similares se observan con otras especies, como el guanaco en Santa Cruz.
El productor Julio Cittadini destaca el valor nutricional y el sabor de la carne, además de apostar al potencial exportador de subproductos como el cuero y el ejiao, muy demandado en mercados asiáticos. Por ahora, la iniciativa sigue en fase piloto, en medio de una discusión que involucra aspectos culturales, económicos y regulatorios.
