La embajada china en Buenos Aires emitió un comunicado rechazando las críticas del representante estadounidense, Peter Lamelas, quien advirtió sobre la influencia de Beijing en la región. El cruce pone en evidencia la compleja dinámica diplomática y comercial que enfrenta Argentina.
La embajada de China en Argentina publicó un comunicado oficial en respuesta a las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, quien en una entrevista con el diario El Tribuno de Salta afirmó que su país «estuvo durmiendo» mientras China incrementaba su presencia en América Latina. La representación diplomática china calificó los comentarios de Lamelas de cargados de «prejuicios ideológicos» y una «mentalidad de Guerra Fría», considerándolos una «intromisión» inaceptable en las relaciones soberanas entre naciones.
En su entrevista, el embajador estadounidense admitió que Washington había descuidado históricamente la región, espacio que habría sido aprovechado por Beijing. Lamelas también expresó preocupaciones sobre seguridad nacional, vinculando a empresas chinas con el control del Partido Comunista y sugiriendo que Argentina debería ser cautelosa en temas de infraestructura clave y comunicaciones.
La réplica china, firmada por la embajada conducida por Wang Weifu, rechazó estas advertencias, argumentando que «ignoran la realidad» y promueven una lógica de «suma cero» donde la cooperación es vista como una amenaza. «En la escena internacional del siglo XXI no deben repetirse los viejos guiones del siglo XIX», señaló el texto, en una clara alusión a la Doctrina Monroe.
Además, el comunicado destacó lo que denominó una «doble vara» de Estados Unidos, recordando que existen alrededor de 73.000 empresas estadounidenses operando en China, con inversiones que superan los 1,2 billones de dólares. Hacia el final, aconsejó que, en lugar de «exagerar la amenaza china», Estados Unidos debería hacer «algo concreto por el desarrollo de Argentina y los países de la región».
Este intercambio diplomático subraya la encrucijada que enfrenta el gobierno del presidente Javier Milei, quien ha ratificado su alineamiento con Washington, mientras que la realidad comercial y el financiamiento de obras de infraestructura clave en Argentina mantienen a China como un socio central.
