El municipio inició las demoliciones de los bares Mordisco y Paradiso como parte del proyecto de renovación integral de la costanera norte, que incluirá un parque acuático.
Este viernes, el municipio le dio el puntapié inicial simbólico a las obras para la renovación integral de la costanera norte. Y lo hizo con las demoliciones de dos históricos bares de la Rambla Catalunya, «Mordisco» y «Paradiso».
Mordisco y Paradiso ya son parte del pasado. De esa manera, el municipio prepara el terreno para el proyecto que incluye un parque acuático. En ese lugar, se prevé la construcción de parque acuático como parte de un plan integral de mejoras para el cual ayer se presentaron cuatro oferentes en el proceso de licitación lanzado por la Municipalidad. El presupuesto previsto para la obra en total es de 12.600 millones de pesos.
Lo de este viernes no fue el inicio formal de los trabajos, porque aún resta que las autoridades definan qué grupo empresario las llevará adelante.
Juan Ferrer, secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, señaló a LT8 que hoy «comenzó la demolición del bar Mordisco, para poder avanzar con las obras de lo que será el gran proyecto de la costanera norte. Esta estructura tiene más de 110 metros lineales y unos 1.600 metros cuadrados aproximadamente, que se ganarán como playa. Luego de esta intervención, continuaremos con el bar Paradiso, que está en el extremo sur de la Rambla, cuya concesión también finalizó y ya se dio de baja. Con estas demoliciones, vamos a tener espacios de playa nuevos, independientemente de la obra para la cual ayer se abrieron los sobres de licitación».
Ferrer destacó que las obras de la reconversión de la Rambla comprenden la reconstrucción del conducto Piaggio «que está derruido en su extremo de conexión con el río y es fundamental reconstruir para garantizar que todos los desechos vayan al río como estuvo pensado en un principio. La reconstrucción implica rearmar dos conductos de importantes dimensiones. Eso mejorará el correcto drenaje de desechos pluviales para 24 mil vecinos de la zona norte de Rosario».
«Es una obra en la que no hay que dejar pasar el tiempo. Este es el momento para hacerla, aprovechando la bajante del río. Nos adelantamos para garantizar que la obra se lleve a cabo lo más rápido posible y con el menor inconveniente para que pueda usarse en el verano», subrayó Ferrer.
