Rodrigo Álvarez, analista en ciberterrorismo, detalla el funcionamiento de grupos como 764 y No Lives Matter, que operan en plataformas digitales y que, según informes internacionales, tienen como blanco a menores de edad. El caso cobra relevancia en Santa Fe tras un ataque escolar en San Cristóbal.
Rodrigo Álvarez, analista criminal, Diplomado en Ciberterrorismo por el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (IUPFA) y Magíster en Ciberseguridad, afirmó que grupos como 764, No Lives Matter (NLM) y la True Crime Community representan un riesgo para niños y adolescentes en plataformas digitales. Según informó, el Departamento de Justicia de Estados Unidos clasifica a estas redes como «Extremismo Violento Nihilista» (NVE). El FBI investiga simultáneamente a más de 350 sospechosos en Estados Unidos vinculados a esta red descentralizada.
Álvarez señaló que los métodos de estos grupos incluyen sextorsión, inducción al suicidio, autolesiones tatuadas a navaja, ataques en vivo y, en al menos dos casos en Suecia el año pasado, apuñalamientos transmitidos por Telegram. En la provincia de Santa Fe, la True Crime Community irrumpió este año con un atentado en una escuela de San Cristóbal.
El especialista indicó que la dinámica de estos grupos se originó en foros como 4chan y Reddit durante la primera década del 2000, donde se gestó una subcultura basada en el «lulz», definido como la satisfacción obtenida a costa del sufrimiento ajeno. «La empatía empezó a ser catalogada como debilidad», declaró Álvarez.
Explicó que los miembros del grupo ingresan a plataformas como Roblox o Minecraft para identificar perfiles de menores con baja autoestima o problemas de salud mental. Luego, tras entablar una falsa amistad, solicitan migrar a Discord o Telegram. Una vez allí, mediante manipulación emocional, obtienen material íntimo y exigen actos como autolesiones, tallado de siglas en la piel, crueldad contra mascotas o inducción al suicidio en vivo. «La crueldad es moneda de prestigio social interno», sostuvo.
Álvarez advirtió que estas redes son descentralizadas y difusas, lo que dificulta su combate. «Cuando se cae una, aparecen tres más con otro nombre», afirmó.
