lunes, junio 8, 2026

Un estudio noruego vincula la genética con el riesgo de ruptura de pareja

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Una tesis doctoral de la Universidad de Oslo analizó cómo las variantes genéticas influyen en la probabilidad de separación, aunque los investigadores advierten que no determinan el destino de una relación.

La socióloga Ruth Eva Jørgensen, de la Universidad de Oslo (UiO) en Noruega, desarrolló una tesis doctoral que examina la relación entre la genética y el riesgo de ruptura de pareja. Según el trabajo, no existe un “gen del divorcio”, sino que múltiples variantes genéticas pequeñas contribuyen de manera conjunta a aumentar o disminuir ese riesgo.

“La suma de estos factores puede generar en algunos de nosotros un riesgo ligeramente mayor o menor de abandonar a nuestra pareja. Hablamos de tendencias estadísticas en muestras amplias, no de una predicción de lo que sucederá en una relación específica”, aclaró Jørgensen.

La investigación utilizó datos del Estudio de Cohorte de Madres, Padres e Hijos de Noruega (MoBa) para analizar la asociación entre índices poligénicos —que resumen el efecto de miles de variantes genéticas— y la ruptura de relaciones. Los resultados indicaron que un mayor índice poligénico en estudios superiores, bienestar subjetivo y edad al primer parto se asocia con un menor riesgo de separación. En cambio, puntuaciones más altas en conductas de riesgo, como fumar o inicio temprano de la actividad sexual, se vinculan con un riesgo mayor.

Un hallazgo que los investigadores calificaron de sorprendente fue que las personas con un índice poligénico elevado para neuroticismo presentaron un menor riesgo de ruptura. “Se podría pensar que el neuroticismo conlleva un mayor riesgo de ruptura de pareja, sin embargo, si sos una persona ansiosa y vulnerable es posible que necesites la seguridad que te proporciona una relación”, explicó Jørgensen.

En cuanto a la magnitud del efecto, el estudio encontró que las variantes genéticas comunes explican el 9% de la variación en el riesgo de ruptura en mujeres y el 3% en hombres. Estudios previos con gemelos habían estimado una heredabilidad cercana al 50%.

El trabajo también comparó familias adoptivas con familias con hijos biológicos para separar la herencia genética del entorno. “Observamos que las rupturas de los padres adoptivos tienen una asociación mucho más débil con las rupturas de los hijos adoptivos, en comparación con las familias con hijos biológicos”, señalaron los investigadores. “Mi investigación demuestra que la ‘similitud genética familiar’ también influye”, afirmó Jørgensen.

A pesar de los hallazgos, la socióloga advirtió contra una interpretación determinista. “Los genes contribuyen a que seamos diferentes, pero actúan conjuntamente con nuestra historia de vida, nuestro entorno, nuestra pareja y todo lo demás que sucede en la vida”, explicó. “Es importante evitar una interpretación determinista de nuestros hallazgos y, en cambio, intentar comprender cómo interactúan la genética y el medio ambiente”, concluyó.

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