viernes, junio 19, 2026

Condenan a diez años de prisión a la exjefa de la comisaría de Frontera

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El Tribunal de Rafaela dictó sentencia contra María Silvina Asís, exjefa de la Comisaría Nº 6 de Frontera, por integrar una organización delictiva desde la estructura policial.

En horas del mediodía de este jueves, en los Tribunales de Rafaela, se dio a conocer el veredicto en el marco del juicio oral y público contra la exjefa de la Comisaría Nº 6 de la ciudad de Frontera, María Silvina Asís, acusada de formar parte de una trama delictiva montada desde las cúpulas policiales.

A diferencia de los otros dos jefes implicados en la causa —Gastón Eletti (exresponsable de la Zona de Inspección Nº 5) y Juan Manuel Villafañe (numerario de la Brigada Motorizada)—, quienes reconocieron sus culpas en un juicio abreviado y recibieron condenas de 7 y 3 años de prisión respectivamente, Asís rechazó esa alternativa.

La Fiscalía le atribuyó los delitos de asociación ilícita, apremios ilegales, privación ilegítima de la libertad y falsificación de documento público, entre otros cargos.

La investigación penal, llevada adelante originalmente por la fiscal Gabriela Lema —titular de la Sección de Violencia y Corrupción Institucional de la Fiscalía Regional 5 del MPA—, determinó que entre el 21 de septiembre de 2020 y el 1 de febrero de 2022, las dependencias policiales de Frontera y Josefina funcionaron como una organización delictiva paralela.

Para la teoría del Ministerio Público de la Acusación, la estructura estaba organizada de manera vertical por Gastón Eletti y María Silvina Asís. Aprovechándose de las facultades, el poder y los cargos que ostentaban, ambos jefes «organizaron y direccionaron los Recursos Públicos bajo su administración, para montar la empresa delictiva».

La red de corrupción contaba además con la complicidad operativa de Villafañe y de otros diez oficiales y suboficiales que prestaban servicios en la Comisaría N° 6, la Subcomisaría N° 8 de Josefina y el Destacamento N° 6 de Barrio Acapulco.

«Esto genera que la persona que está individualizada por el personal policial y que tiene la obligación de perseguirlo penalmente, siga en libertad y puede que cometa más hechos. Eso provoca, indefectiblemente que haya mayor inseguridad, afectando a los ciudadanos», declaró la fiscal Lema al explicar cómo los jefes cobijaban la impunidad a cambio de dádivas.

Las evidencias reunidas por el MPA incluyeron escuchas telefónicas, denuncias de las víctimas, declaraciones y filmaciones. Según los expedientes, la organización se dedicaba de forma «habitual y continua» a cometer exacciones ilegales, encubrimiento agravado y falsedad ideológica, llegando incluso al secuestro coactivo agravado.

Sentada en el banquillo, la exjefa policial debía responder por cada uno de los 13 hechos delictivos cometidos bajo el ejercicio abusivo de sus funciones.

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