Pasar de un auto de combustión a un híbrido es una decisión cada vez más frecuente entre los clientes que buscan renovar su vehículo, con una amplia oferta de nuevos modelos que llegaron al país. Antes de cambiar a estas tecnologías, cada comprador debe considerar una serie de puntos clave para mejorar su experiencia.
Los autos híbridos cuentan con tres tipos de hibridación: Mild Hybrid (híbrido ligero), Full Hybrid (convencionales y autorrecargables) e híbridos enchufables (PHEV, con autonomía eléctrica). Cada uno se adapta según los objetivos de los conductores.
Fabricio Fanna, jefe de ventas del concesionario Chevromax, explicó a La Capital que los Mild Hybrid funcionan como los de combustión pero incorporan una pequeña batería de asistencia para el arranque y las aceleraciones. «Es ideal para el que quiere gastar un poco menos en la ciudad sin cambiar el hábito del motor a combustión», afirmó.
En cuanto a los Full Hybrid, Fanna señaló que cuentan con «dos motores reales trabajando en conjunto» y que «la batería es más grande y se puede mover el auto de manera 100% eléctrica en tramos cortos». Agregó que estos autos no son enchufables, ya que se recargan automáticamente con el frenado o con el motor a combustión.
Sobre los híbridos enchufables, sostuvo que «es el mejor de los dos mundos, porque tiene una batería mucho más grande». «Se enchufa y te da entre 50 y 80 kilómetros de autonomía puramente eléctrica para usarlo en el día a día», detalló.
Para elegir entre estas alternativas, Fanna recomendó considerar los objetivos y costumbres del cliente. «A los que usan más el auto en ruta, les convendría el Mild Hybrid porque es una ayuda que a la larga baja el consumo en promedio», afirmó. En cambio, los Full Hybrid y enchufables son ideales para trayectos cortos en ciudad.
El jefe de ventas también destacó los beneficios económicos: «El ahorro en combustible es lo más tangible. Después están las exenciones y reducciones en el pago de patente en distintas jurisdicciones».
Respecto a las terminales de carga, Fanna aclaró que la compra de estos autos incluye un cargador de carga lenta que demora entre 12 y 24 horas en completar la batería. «En la cochera de tu casa lo podés enchufar directamente o hacer una adaptación eléctrica con un electricista matriculado», indicó. Los cargadores de carga rápida, en cambio, «en 40 minutos dan un 80% de carga».
Finalmente, Fanna comparó los motores: «Un motor eléctrico tiene una eficiencia del 90%, mientras que un motor a combustión llega al 35% o 40%». «El motor de combustión tiene entre mil y 2 mil piezas; el motor eléctrico, 200 piezas. La eficiencia del motor eléctrico derriba al motor a combustión. El problema a resolver es más de las baterías que del motor», concluyó.
