El emblemático edificio de Sarmiento y Córdoba cierra sus puertas tras poco más de tres años de actividad. La cafetería Café Mokka, uno de los últimos locales en funcionamiento, dejará de operar este martes a las 20.
Este martes a las 20 cerrará definitivamente la cafetería Café Mokka, ubicada en la planta baja del histórico edificio de La Favorita, en la esquina de Sarmiento y Córdoba. Así lo confirmó Lorena Motta, titular de la franquicia, en declaraciones a LT8.
“Hoy es nuestro último día. Nos queda un sabor amargo, porque si bien no nos fue mal, tampoco fue lo esperado. Fueron varios los factores que influyeron en el cierre de La Favorita”, afirmó Motta.
En el sector del inmueble que permanecía abierto, además de Café Mokka, solo quedaban en proceso de desmantelamiento una joyería, una farmacia y una zapatería. Los tres pisos superiores del edificio ya están totalmente vacíos.
Motta sostuvo que la cafetería abrió sus puertas en mayo de 2023 y que desde el inicio formó parte de un proyecto comercial que no prosperó. Entre los factores que contribuyeron al cierre, mencionó la falta de previsibilidad, la queja de clientes sobre la repetición de comercios ya presentes en las peatonales Córdoba y San Martín, la situación económica, la posible venta del edificio por parte de los propietarios y la falta de renovación de alquileres por un plazo extendido.
“Es muy difícil para los administradores poder conseguir comerciantes que quieran apostar o invertir en el desarrollo y en la continuidad del centro comercial. Eso, quizás, precipitó el cierre de La Favorita tal cual se la conoce hoy en día”, subrayó Motta.
La titular de la franquicia también indicó que Mokka es una marca de San Juan y que, al no tener experiencia en gastronomía, decidieron ser franquiciados. “Al principio fue una locura absoluta. Después, como todo negocio, se entró en una meseta. No puedo decir que nos haya ido mal, pero tampoco fue lo esperado. En los últimos meses, con esta movida de cierre, las ventas cayeron en forma contundente”, explicó.
Motta admitió que le quedó “sabor amargo y mucha tristeza” al tener la certeza de que hasta las 20 de hoy los clientes podrán tomar un café en el bar ubicado en el hall central. “Este era un sueño. Tener una cafetería en ese lugar tan emblemático, bajo la cúpula del edificio. Nosotros no tenemos otra cafetería donde ubicar a los ocho trabajadores que tenemos. En su momento llegamos a tener 19, pero a medida que esto no avanzaba los fuimos notificando y muchos ya se fueron”, concluyó.
