La aerolínea low cost acumula cancelaciones masivas, deudas millonarias y conflictos laborales, mientras su flota operativa se reduce a entre uno y tres aviones.
Lo que hasta hace pocos meses era presentado por Flybondi como un ambicioso plan de expansión se ha transformado en una crisis que amenaza la continuidad misma de la primera aerolínea low cost de la Argentina, según informó Noticias Argentinas.
En los últimos días se acumularon informes, reclamos judiciales y denuncias de trabajadores que exponen un cuadro operativo, financiero y laboral delicado. Aunque la compañía llegó a informar una flota de entre 12 y 15 aeronaves, actualmente solo habría entre uno y tres aviones efectivamente en servicio, mientras el resto permanece fuera de operación por problemas de mantenimiento o conflictos vinculados con contratos de leasing y pagos pendientes.
Entre junio de 2025 y mayo de 2026 la empresa acumuló unas 2.500 cancelaciones, afectando a más de 350.000 pasajeros. Solo en mayo, cerca del 47% de los vuelos programados fueron cancelados y la puntualidad cayó a niveles cercanos al 26%.
En el frente laboral, Flybondi acordó suspensiones rotativas con una garantía salarial equivalente al 70% de los ingresos para parte de sus tripulaciones. Alrededor de 300 trabajadores abandonaron la empresa mediante retiros voluntarios, mientras ex empleados denuncian atrasos en el pago de indemnizaciones y acuerdos previamente firmados.
La crisis también alcanzó a la conducción. La salida de la CEO Paz Lovisolo, quien permaneció apenas unos meses en el cargo, se sumó a otras renuncias de ejecutivos de primera línea.
La situación financiera incluye una demanda de Manuel Tienda León por más de $122 millones por servicios impagos. Además, Hotel Presidente S.A. solicitó judicialmente la quiebra de Flybondi por una deuda superior a $660 millones vinculada a servicios hoteleros. Si bien el pedido fue rechazado inicialmente por cuestiones técnicas, el reclamo permanece vigente.
Flybondi perdió participación en Aeroparque, redujo posiciones operativas y cedió terreno frente a Aerolíneas Argentinas y JetSMART. Los organismos regulatorios aplicaron sanciones e iniciaron actuaciones por cancelaciones y reprogramaciones masivas.
La paradoja es que esta crisis ocurre pocos meses después de que la empresa anunciara inversiones por US$ 1.700 millones y planes para incorporar hasta 35 nuevas aeronaves durante la próxima década.
En los últimos días la empresa debió cancelar la totalidad de sus vuelos programados durante dos jornadas consecutivas, dejando a miles de pasajeros en tierra en la antesala de las vacaciones de invierno.
Mientras tanto, JetSMART acelera su expansión y Aerolíneas Argentinas incrementa rutas y frecuencias. La chilena anunció nuevas incorporaciones de flota y la estatal la incorporación de al menos seis nuevos aviones Boeing Max 10.
