El triunfo de la Selección Argentina despierta alegría y euforia, pero muchas personas experimentan un profundo cansancio tras el festejo. Especialistas explican las razones científicas detrás de esta sensación.
El triunfo de la Selección Argentina suele despertar una mezcla de alegría, alivio, nerviosismo y euforia colectiva. Sin embargo, muchas personas experimentan una sensación llamativa después del festejo: un profundo cansancio, necesidad de dormir o incluso falta de energía durante varias horas.
Especialistas explican que los partidos de alta intensidad emocional generan una importante activación física y mental. Aunque el resultado sea positivo, el organismo atraviesa un desgaste comparable al de situaciones de estrés, lo que puede provocar agotamiento una vez finalizado el encuentro.
Lejos de ser una percepción aislada, la psicología y la neurociencia explican que esa reacción es una consecuencia esperable del intenso esfuerzo emocional que realiza el cerebro durante un partido de alta tensión.
El cuerpo también «juega» cada partido
Aunque el espectador permanezca sentado frente al televisor o en una tribuna, su organismo responde como si estuviera participando de una situación de alto impacto emocional. La incertidumbre del resultado, las jugadas decisivas, los cambios permanentes en el marcador y la identificación con el equipo activan distintos mecanismos fisiológicos relacionados con el estrés y la supervivencia.
Durante un encuentro importante aumenta la liberación de adrenalina, noradrenalina y cortisol, hormonas que preparan al organismo para reaccionar rápidamente. También se incrementa la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular. El cerebro permanece en un estado de alerta sostenida, especialmente cuando el partido es parejo o se define en los minutos finales.
Los especialistas consultados por distintos medios internacionales señalan que este fenómeno se conoce como estrés emocional positivo o eustrés. A diferencia del estrés asociado a situaciones negativas, en este caso las emociones predominantes son placenteras, pero el desgaste fisiológico es igualmente significativo.
Cuando el árbitro marca el final del partido y la tensión desaparece, el organismo comienza un proceso de recuperación. Es entonces cuando muchas personas perciben el cansancio acumulado que había permanecido «oculto» mientras el cuerpo estaba concentrado en responder al desafío emocional.
La explicación también involucra a la dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y la recompensa. Un triunfo muy esperado provoca una fuerte descarga de esta sustancia, generando una sensación de felicidad intensa. Sin embargo, una vez que ese pico disminuye, es habitual experimentar una baja transitoria de energía, similar a la que ocurre después de finalizar una actividad física exigente o un examen importante.
Otro aspecto relevante es la enorme capacidad del fútbol para despertar procesos de identificación colectiva. Para millones de argentinos, los partidos de la Selección representan mucho más que un evento deportivo: funcionan como experiencias compartidas que fortalecen el sentido de pertenencia, movilizan recuerdos y generan expectativas personales y sociales.
La emoción colectiva también tiene efectos sobre la salud
La psicología social sostiene que los grandes acontecimientos deportivos producen una sincronización emocional entre quienes los viven. Ver un partido acompañado, cantar el himno, celebrar un gol o compartir la ansiedad con familiares y amigos potencia las respuestas emocionales y hace que la experiencia resulte más intensa.
Esa activación sostenida explica por qué algunas personas terminan con dolor de cabeza, contracturas, dificultades para dormir o una marcada sensación de agotamiento después de un partido trascendental, incluso cuando el resultado fue favorable.
Los especialistas aclaran que, en personas sanas, estas reacciones suelen ser pasajeras y forman parte de la respuesta normal del organismo frente a un estímulo emocional intenso. Sin embargo, recuerdan que quienes padecen enfermedades cardiovasculares o presentan factores de riesgo deben prestar especial atención durante encuentros de alta tensión, ya que el incremento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca puede representar una exigencia adicional para el sistema cardiovascular.
Diversas investigaciones realizadas en los últimos años documentaron aumentos temporales en las consultas por eventos cardíacos durante competencias deportivas de gran relevancia internacional, especialmente cuando los partidos son muy disputados o se definen por penales.
Si bien estos casos representan una proporción reducida del total de espectadores, los expertos recomiendan moderar el consumo de alcohol, evitar excesos y procurar mantener hábitos saludables durante este tipo de eventos. También destacan la importancia del descanso posterior. Dormir adecuadamente, hidratarse y permitir que el organismo recupere su equilibrio ayuda a disminuir la sensación de fatiga que muchas personas experimentan después de una jornada cargada de emociones.
En el caso de la Selección Argentina, el fenómeno adquiere una dimensión especial por el fuerte vínculo emocional que existe entre el equipo y gran parte de la población. Los éxitos deportivos recientes consolidaron una identificación que hace que cada partido sea vivido con enorme intensidad, independientemente del lugar desde donde se siga el encuentro.
Lejos de tratarse de una simple impresión subjetiva, el cansancio que aparece después de un triunfo importante tiene una explicación científica. El cerebro, el sistema nervioso y el organismo en su conjunto responden a la tensión del partido movilizando recursos físicos y emocionales que luego necesitan recuperarse. Por eso, tras el alivio del pitazo final y la alegría del festejo, muchas personas descubren que el cuerpo también necesita descansar.
