lunes, julio 27, 2026

Madison Square Garden demanda a revista Wired por artículo sobre vigilancia

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La empresa MSG Entertainment Corporation presentó una demanda por difamación contra la revista Wired, tras una investigación que afirmaba que el estadio clasificaba a celebridades según raza, identidad de género y orientación sexual.

El Madison Square Garden, uno de los escenarios deportivos y culturales más importantes del mundo, quedó envuelto en una controversia luego de que Madison Square Garden Entertainment Corporation (MSG) presentara una demanda por difamación contra la revista Wired. La acción judicial responde a un artículo publicado el pasado 9 de julio, en el que se afirmaba que el recinto utilizaba un sistema de vigilancia y clasificación de celebridades que incluía información sobre raza, identidad de género y orientación sexual.

La demanda fue presentada ante el Tribunal Supremo del estado de Nueva York, según informaron medios estadounidenses. Allí, la compañía sostiene que la investigación periodística construyó “un relato falso y difamatorio”, basado en información robada durante un ataque informático.

Además de la revista, la acción judicial alcanza al editor colaborador Noah Shachtman, a la periodista Maddy Varner, coautora de la investigación, y a la directora editorial global de Wired, Katie Drummond. En el escrito, MSG califica el trabajo periodístico como “poco ético e inflamatorio” y acusa a sus autores de haber privilegiado el impacto mediático por encima de la veracidad.

La credibilidad de las acusaciones de vigilancia masiva ha ganado fuerza debido a los crecientes problemas legales que enfrenta el Madison Square Garden. Por un lado, la Autoridad de Licores de Nueva York multó recientemente al propietario del recinto, James Dolan, tras comprobarse que utilizó software de reconocimiento facial para identificar y expulsar a abogados y críticos que mantenían disputas legales con él. Por otro lado, el estadio enfrenta una demanda colectiva masiva por parte de ciudadanos que alegan una grave desprotección de sus datos biométricos, vulnerabilidad que quedó expuesta tras una filtración de hackers que comprometió información confidencial de millones de personas.

Según la publicación de Wired, el Madison Square Garden mantenía una base de datos interna destinada a registrar información sobre celebridades, empresarios, deportistas y otras figuras públicas que asistían a eventos organizados en el estadio. El informe sostiene que cada persona recibía un nivel de riesgo, con categorías que iban desde “Low Risk” hasta “DO NOT HOST”, utilizadas para definir el trato dentro del recinto y el acceso a entradas de cortesía. La investigación también afirmaba que la base de datos contenía cerca de 40.000 registros y que 93 personas estaban identificadas con la etiqueta “LGBTQIA+”, además de incorporar referencias sobre raza e identidad de género. Entre los nombres mencionados aparecían figuras como Ricky Martin, Phoebe Bridgers, Anna Wintour, Ben Stiller, Julia Fox, Selena Gomez, Ice Spice, Michael Strahan, Mariska Hargitay, Lily Allen, Morgan Wallen, Lil Jon, DaBaby, Freddie Gibbs y Pete Rock. La investigación también describía situaciones particulares, como la del actor Will Harrison, vinculado a una anotación que señalaba que “su novia escribió un artículo del New York Times”, y la del productor Pete Rock, catalogado como “DO NOT HOST” tras cuestionar públicamente al propietario James Dolan.

MSG rechazó las acusaciones y aseguró que el artículo fue construido a partir de datos obtenidos ilegalmente por un grupo de ciberdelincuentes. “Wired recorrió la dark web, obtuvo datos robados a MSG por un grupo extorsionador de piratería informática y seleccionó fragmentos de esos datos para fabricar una narrativa falsa que presenta a MSG como una empresa que señala a la comunidad LGBTQIA+ con fines discriminatorios”, sostiene la demanda. La empresa afirma que los periodistas aislaron únicamente 93 registros identificados como LGBTQIA+ de un universo cercano a 40.000 perfiles, omitiendo que la base también incluía información habitual para la organización de eventos, como números telefónicos, cumpleaños, restricciones alimentarias y preferencias de hospitalidad. Asimismo, sostiene que el campo referido a la orientación sexual fue incorporado en agosto de 2022 con el objetivo de facilitar invitaciones a actividades vinculadas con el Mes del Orgullo y otros eventos benéficos, y no como una herramienta de discriminación.

El litigio vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de los límites de la recopilación de datos personales, la utilización de información obtenida mediante ciberataques y la responsabilidad de los medios al trabajar con material filtrado.

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