Un estudio de la Fundación Mediterránea indica que se requieren 34 monotributistas para cubrir el costo de una jubilación ordinaria promedio en el sistema previsional argentino. La informalidad laboral y el aumento de aportantes de baja contribución son señalados como factores clave.
Un informe elaborado por las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, de la Fundación Mediterránea, analizó la sostenibilidad del sistema previsional argentino. Según el estudio, se necesitan 34 monotributistas para financiar una jubilación ordinaria promedio, mientras que con 3,5 trabajadores registrados en relación de dependencia se alcanza el mismo monto.
El reporte señala que el 44% de los ocupados en Argentina se desempeña en la informalidad, lo que equivale a más de 9 millones de trabajadores que no realizan aportes previsionales. Entre quienes sí contribuyen, crece la participación del monotributo, un régimen con una capacidad contributiva inferior a la del empleo asalariado registrado.
Actualmente, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios. De los aportantes, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia y el 26% restante a independientes. Dentro de estos últimos, 2,2 millones son monotributistas, y la mayoría (54,8%) aporta en la categoría A, la de menores ingresos.
La participación del monotributo dentro del total de aportantes se duplicó en casi tres décadas: pasó del 9% en 1998 a más del 20% en marzo de 2026. En términos absolutos, la cantidad de monotributistas con aportes aumentó de 513 mil a 2,2 millones, un incremento del 331%.
Las investigadoras destacaron que el aporte promedio de un monotributista equivale al 2,9% del haber jubilatorio promedio del SIPA. Mientras que un trabajador asalariado registrado del régimen general aportó en marzo de 2026 un promedio de $187.098 mensuales, el aporte promedio de un monotributista fue de $19.215, casi 10 veces menor.
En el caso de la jubilación mínima, se requieren 2,4 asalariados formales frente a casi 23 monotributistas para cubrir el mismo monto.
El informe concluye que el desafío excede la cuestión demográfica y que la sostenibilidad del sistema depende tanto de ampliar la base de aportantes como de mejorar la capacidad contributiva de quienes financian las jubilaciones.
