Un operativo iniciado por una denuncia de violencia doméstica derivó en el secuestro de 12 armas de fuego y municiones en el barrio Barranquitas de Santa Fe. El director de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, señaló que se profundizarán los controles sobre licencias y autorizaciones para la tenencia de armas.
Un procedimiento policial realizado en el barrio Barranquitas, en el oeste de la ciudad de Santa Fe, culminó con el secuestro de 12 armas de fuego de distintos calibres y municiones. El operativo se originó a partir de una denuncia por violencia doméstica que incluyó amenazas calificadas y abuso de arma.
La Policía de Investigaciones, dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, llevó adelante el allanamiento en un domicilio del barrio. Según informó el director de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, las armas estaban registradas formalmente a nombre de una misma persona.
“Fuimos a buscar a partir de una investigación. Teníamos el dato a partir de esta investigación de este hecho violento, pero más doméstico, y llegamos a lo que pensábamos y a la información que teníamos, confirmándola: un arsenal dispuesto para cometer delitos en la casa de una persona”, declaró Galfrascoli.
Entre el armamento secuestrado se encontraban pistolas calibre 9 milímetros, revólveres, escopetas y otras armas, además de municiones. El funcionario señaló que la cantidad y variedad de armas halladas en un mismo inmueble excede el marco de una tenencia doméstica convencional.
“Uno tiene que pensar que toda esa cantidad de armas de fuego, todas en calidad o en capacidad de ser usadas, en una sola casa, en un solo domicilio, ligado a un clan familiar, que tienen antecedentes penales, evidentemente uno tiene que pensar que no solamente se pueden utilizar para realizar delitos, sino también para que otras personas con esas mismas armas cometan delitos”, afirmó.
Galfrascoli indicó que las armas no provenían de robos ni de dependencias policiales. El origen formal de las armas lo llevó a plantear la necesidad de mayores controles sobre las licencias y autorizaciones para adquirir armamento en el país.
“Estamos hablando de una persona que no tenía capacidad económica como para poder adquirir dos y tener 12 armas de fuego en su poder”, sostuvo. En ese sentido, señaló: “Tenemos que llamar la atención a las autoridades nacionales para que fortalezcan, profundicen y lleven adelante a lo largo y a lo ancho de toda la República Argentina un plan de control sobre las licencias que se dan para que una persona pueda comprar un arma de fuego”.
El procedimiento en Barranquitas se enmarca en un despliegue más amplio de la Policía de Investigaciones durante la última semana. Según Galfrascoli, se realizaron casi 40 allanamientos en distintos puntos de la provincia, más de 25 personas quedaron detenidas y se secuestraron más de 15 armas de fuego y material estupefaciente que, según estimaciones oficiales, permitiría obtener más de 2.000 dosis de cocaína.
“Podemos dar cuenta otra vez de una semana en la que la Policía de Investigaciones de la provincia de Santa Fe sigue rompiendo sus propios récords en materia de persecución penal”, afirmó.
El funcionario vinculó estos resultados con el plan de seguridad provincial y con la coordinación entre el Ministerio de Justicia y Seguridad y el Ministerio Público de la Acusación. Mencionó dos objetivos centrales: combatir el microtráfico y retirar armas de fuego de circulación.
“La política de persecución a los criminales violentos tiene que ver, por un lado, con eliminar el microtráfico como economía delictiva que está directamente ligada a la violencia altamente lesiva y, por otro lado, poder retirar las armas de fuego que circulan en la ciudad de Santa Fe y en la provincia”, explicó.
La investigación judicial deberá determinar la procedencia de las armas, quiénes tenían acceso a ellas y si fueron utilizadas en otros hechos delictivos. El caso se mantiene en curso.
