Familiares, amigos y miembros de la comunidad deportiva despidieron este lunes a Fernando Javier Cappi, de 32 años, en la Basílica de Guadalupe de Santa Fe. El cuerpo fue inhumado en el Cementerio Municipal de Santo Tomé.
Una multitud despidió este lunes a Fernando Javier Cappi, conocido como “Chino”, en la Basílica de Guadalupe de la ciudad de Santa Fe. Familiares, amigos y personas del ambiente del kitesurf se congregaron en el interior del templo y luego acompañaron la ceremonia en la Explanada, en la Plaza Italia. Durante la tarde, los restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Santo Tomé, donde se realizó la inhumación.
Cappi, de 32 años, falleció el jueves 6 de agosto cerca de las 17.15 en la zona de El Chaquito, un sector de la laguna Setúbal frecuentado por aficionados a los deportes náuticos. La Prefectura Naval Argentina activó un operativo de búsqueda esa misma noche. El cuerpo fue encontrado el viernes al mediodía en el canal de derivación, frente al Club Náutico El Quillá, a unos 15 kilómetros del lugar donde fue visto por última vez.
Quien presenció los últimos instantes fue su novia, Karina Moya, ex campeona argentina y sudamericana de lanzamiento de martillo, que se encontraba en la orilla. Las imágenes que grabó captaron los segundos previos a la desaparición. “¿Dónde estás, gordito? No te veo”, se escucha decir a la joven mientras intentaba localizarlo en el agua.
La investigación quedó a cargo de la fiscal María Laura Urquiza, quien ordenó la realización de una autopsia para determinar las causas exactas de la muerte. Los resultados oficiales aún no fueron dados a conocer. Durante el mediodía del jueves se registraron ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora y olas de más de un metro de altura. Hacia la tarde, el viento se estabilizó entre 40 y 45 kilómetros por hora, condiciones que los especialistas consideran habituales para deportistas con el nivel de experiencia de Cappi.
Diego Sixto, instructor de deportes náuticos y conocido de Cappi, declaró a Aire de Santa Fe: “Él era el que empezaba dándoles una mano y enseñándoles truquitos, secretos, para que mejoren”.
El Club de Niños Manuel Belgrano, con el que Cappi tenía un vínculo estrecho, lo despidió durante el fin de semana con fotos y un mensaje. Desde la institución expresaron: “Siempre con una sonrisa, con una palabra de aliento y con esa energía que contagiaba ganas de disfrutar el viento, el agua y la vida”. Agregaron: “No solo fue un referente del kite y un profesor excepcional, único en la región por su talento y pasión para enseñar. Fue, sobre todo, una gran persona. Un amigo de esos que siempre estaban, alguien que hacía sentir a cada persona parte de algo más grande”.
El domingo, antes del funeral, las redes sociales del club se llenaron de mensajes de despedida. Marcelo Cappi, hermano de Fernando, agradeció las palabras de la institución y lo definió: “Gracias por estas hermosas palabras que hacen honor al hombre y amigo incondicional que Dios me regaló como hermano”.
Cappi había fundado su propia escuela de kitesurf y dedicaba gran parte de su tiempo a enseñar las técnicas y protocolos necesarios para minimizar riesgos en el agua. Además de instructor de kitesurf, trabajaba como instructor de tiro.
