El próximo jueves 27 de agosto se producirá un eclipse lunar parcial visible desde Argentina. La NASA informó los horarios exactos de las fases y los especialistas brindaron recomendaciones para su observación sin necesidad de protección ocular.
El jueves 27 de agosto se producirá un eclipse lunar parcial que podrá observarse desde todo el territorio argentino. Según datos publicados por la NASA, el fenómeno comenzará a las 22:24 (hora local) con la fase penumbral, durante la cual se percibirá un oscurecimiento leve y progresivo sobre la superficie lunar.
La fase parcial del eclipse, en la que la sombra de la Tierra avanzará sobre el disco lunar, dará inicio a las 23:34. El punto máximo de cobertura está previsto para la 1:13 del viernes 28 de agosto, cuando aproximadamente el 93% del diámetro de la Luna quede eclipsado. A partir de ese momento, el proceso se invertirá: la fase parcial finalizará a las 2:52 y el eclipse concluirá por completo alrededor de las 4:02. De esta manera, el fenómeno se extenderá por más de cinco horas si se considera desde el inicio de la fase penumbral hasta su finalización.
Adrián González, divulgador científico del Planetario Galileo Galilei, declaró a La Nación que cualquier persona podrá observar el eclipse desde su casa o desde la vereda, siempre que el cielo permanezca despejado. No será necesario utilizar telescopios ni elementos de protección ocular, ya que los eclipses lunares, a diferencia de los solares, pueden contemplarse directamente sin riesgos para la vista. Sin embargo, el uso de binoculares o un telescopio básico permitirá apreciar con mayor detalle los cráteres y relieves de la superficie lunar mientras avanza la sombra terrestre.
Para obtener mejores condiciones de observación, los especialistas recomiendan buscar lugares con poca contaminación lumínica y un horizonte despejado. Las zonas rurales, espacios alejados de las grandes ciudades o sectores elevados permitirán apreciar con mayor intensidad el contraste y las variaciones de color.
Durante el momento de máxima cobertura, la Luna podría adquirir tonalidades rojizas y cobrizas, un efecto conocido popularmente como “Luna de sangre”. Este fenómeno no implica que el satélite cambie realmente de color; la tonalidad responde a la forma en que la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar. Durante ese proceso, los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda correspondientes a colores rojizos y anaranjados consiguen atravesar la atmósfera y proyectarse sobre la Luna.
Por la elevada cobertura prevista, el espectáculo podría tener una apariencia similar a la de un eclipse total, pero técnicamente continuará siendo un eclipse lunar parcial, ya que la sombra terrestre no cubrirá completamente el disco lunar.
