En el marco de la MECA26, especialistas expusieron sobre el uso de drones y tecnologías de precisión en la agricultura, con foco en la pulverización, la seguridad y la complementariedad con otros sistemas.
Durante la MECA26, se desarrolló una jornada de actualización técnica en la que se abordó el uso de drones y otras tecnologías aplicadas a la agricultura. El ingeniero Frola explicó que su trabajo se extiende “en toda la Argentina y en todos los cultivos, con todas las herramientas, también en Latinoamérica”. En su exposición, se refirió a la técnica de pulverización: “El tamaño de gota es lo fundamental, el volumen secundario. Pulverizar es convertir un volumen en gota, con una mezcla que se haga bien durante todo el tiempo de vuelo, generando un espectro de gota para llegar a todo el cultivo, de manera uniforme”.
Frola señaló que “hay que saber controlar el impacto y la evaporación de las gotas, según la necesidad del cultivo y las condiciones climáticas. Si la aplicación es difícil, hay que hacer gotas de 200 micrones”. También recordó que “en los drones viejos había que elegir las pastillas y la presión” y advirtió que “para trabajar con el dron en los bordes se necesita siempre una faja de seguridad”.
En cuanto a la técnica de vuelo, precisó que “en la altura de vuelo y ancho de faja es fundamental que haya una distancia entre la formación de gota y el lugar donde va a impactar. Se debe tener en cuenta que las dosis de producto varían según las condiciones. Además, las dosis no mejoran los productos que no son de calidad”.
Frola insistió en la importancia de la responsabilidad en cada aplicación: “Siempre hay que saber lo que se está haciendo, hasta dónde llegan las gotas. Los horarios de aplicación son claves y muchas veces se debe trabajar de noche”. En cultivos de alta inversión, como el tabaco, aseguró que “el dron no se va más. Eso pasa en muchos casos, donde se bajan los costos, el uso de producto y el tiempo de aplicación”.
El especialista sostuvo que “el salto tecnológico que permite el dron no sólo genera mejora en los costos, sino también en la seguridad de cada aplicación”. Comparó la precisión de esta tecnología con la aviación tradicional: “Al lado de un monte en una cabecera de lote, el dron se puede acercar mucho y el avión, no”. Sobre la complementariedad de sistemas, afirmó que “en aplicaciones tradicionales terrestres se puede hacer un selectivo que mejore la precisión, lo mismo puede hacerse con los drones, con diversos resultados, con lo cual se demuestra que no se reemplazan las tecnologías, sino que incluso se pueden complementar”.
También se refirió a la logística: “Se debe tener en cuenta la plataforma y espacio de manejo para el dron, donde también se tiene que tener el tanque para el caldo a aplicar. Todo tiene que estar dimensionado a la necesidad y condiciones promedio para trabajar”.
Posteriormente, Gastón Gazzinio, de la empresa Camptech, realizó una presentación sobre la firma, que tiene la representación de los equipos Dji y opera desde San Francisco como principal importador. Los equipos fueron utilizados más tarde en la dinámica práctica a campo.
John Deere estuvo presente con la representación de la concesionaria Sala, y expuso sobre la gestión de información y datos en tiempo real a través de la conectividad. Lucas Pagliero habló sobre la integración de la información y los parámetros, canalizados en la nube, para optimizar la productividad en el trabajo a campo. La plataforma presentada permite comenzar a entender el sistema incluso sin tener maquinaria John Deere o Pla.
Las charlas concluyeron con un capítulo sobre malezas, su control y las aplicaciones, a cargo de la ingeniera agrónoma Clara Barrionuevo, coordinadora de agricultura de HAB, y del ingeniero agrónomo Nicolás Battiston, consultor de Xarvio-BASF.
