Cada 20 de septiembre se recuerda la promulgación de la ley 4.349 de 1904, que creó la primera caja de jubilaciones. En Rosario, jubilados y pensionados realizan protestas y advierten sobre la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades con el sistema de salud y trámites digitales.
El 20 de septiembre de 1904, el presidente Julio Argentino Roca promulgó la ley 4.349, que creó la primera Caja de Jubilaciones a nivel nacional. Desde entonces, los jubilados conmemoran su día. En Rosario, este grupo realiza protestas en el centro de la ciudad.
Históricamente, los jubilados en Argentina figuran entre los sectores más afectados por recortes. Desde la reducción del 13% en 2001 hasta haberes que no alcanzan la canasta básica en la actualidad, los adultos mayores y pensionados enfrentan jubilaciones con fórmulas que cambian según el gobierno, bonos sujetos a decisión de funcionarios y acceso a la salud limitado.
La palabra jubilado proviene del latín jubilare (gritar de alegría) y del hebreo yobel (cuerno de carnero que anunciaba el jubileo). Alude a un tiempo de descanso tras años de trabajo. «Hoy sólo podemos agradecer que estamos vivos. Tenemos faltantes de medicamentos y el Pami no está reconociendo estudios, hasta lo más simple es postergado», dijo a La Capital Jorge Demirdjian, presidente del Nuevo Centro de Jubilados y Pensionados de la Municipalidad de Rosario Asociación Civil.
Problemáticas del sector
Demirdjian sostuvo que los haberes no son un gasto para el Estado nacional, sino «una restitución de aportes de todo lo que hemos trabajado, que lo hicimos para tener una cobertura que Nación o Provincia no están cumpliendo».
El referente señaló que la transición digital afecta a los jubilados. «Es trágico que toda la utilización de obras sociales se centre en el sistema informático. Pedimos que lo revean y lo negaron. Muchos no sabemos cómo sacar una orden», planteó. Agregó que «salvo honrosas excepciones», los médicos cobran plus a pesar de que la ley lo prohíbe. «Realmente es un momento horrible para los jubilados», apuntó.
Demirdjian indicó que «algunos legisladores» se pronuncian en favor de los jubilados, pero que en la práctica no hay hechos concretos. «Lamentablemente el proyecto político sigue siendo el mismo. Aunque el presidente se jacte de que el plan va por buen camino, nosotros sabemos que la realidad es otra porque vamos al supermercado y vemos la inflación», concluyó.
Reingreso al mercado laboral
Según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) sobre el mercado laboral en el Gran Rosario, «se registra un incremento muy alto en la participación de adultos mayores (+65 años), quienes reingresan al mercado laboral». El estudio analiza la evolución ocupacional entre 2019 y 2025 a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec).
«En Rosario viven unos 250 mil jubilados y se estima que el 60% cobra los haberes mínimos», aseguró Luis Mario Fernández Risso, titular de la Defensoría de los Derechos de las Personas Mayores de Rosario, creada hace tres años por ordenanza municipal.
El informe destaca que la tasa de actividad de personas mayores de 65 años pasó de 15,4% en 2023 a 19,1% en 2025, un crecimiento de 3,7 puntos porcentuales en dos años. «Esta tendencia se vuelve aún más relevante al situarla en una perspectiva más amplia: si bien durante la pandemia se registró una fuerte caída en la participación de este grupo, los niveles actuales no sólo se recuperan, sino que se ubican en valores superiores a los previos a dicho período. En este sentido, el incremento reciente refleja una mayor necesidad de generar ingresos, lo que sugiere una postergación de la salida del mercado de trabajo o un regreso entre quienes se retiraron, pero sus ingresos previsionales resultan insuficientes para hacer frente al costo de vida», señala el texto.
Un estudio del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda reveló que unas 27.000 personas mayores de 65 años debieron reinsertarse en el mercado laboral argentino entre finales de 2023 y principios de 2026, impulsadas por la pérdida de poder adquisitivo de los haberes previsionales y el aumento de costos de vida.
