La actriz francesa Brigitte Bardot falleció el 28 de diciembre de 2025 a los 91 años. Su frase sobre las dos etapas de su vida resume su trayectoria: de símbolo sexual del cine a activista por los derechos de los animales.
“Les entregué mi belleza y mi juventud a los hombres. Ahora les entregaré mi sabiduría y mi experiencia a los animales”, dijo la actriz Brigitte Bardot.
Brigitte Bardot nació el 28 de septiembre de 1934 en París y comenzó su carrera como modelo antes de convertirse en una de las grandes figuras del cine francés. Su fama internacional llegó especialmente después de Y Dios creó a la mujer, la película de Roger Vadim estrenada en 1956 que la convirtió en uno de los grandes símbolos de la sensualidad de la época.
Durante las décadas de 1950 y 1960 protagonizó numerosas películas y construyó una imagen que trascendió el cine. Su rostro, su cabello y su particular manera de vestir se convirtieron en referencias de la moda y la cultura popular. Sin embargo, detrás de esa enorme fama también existía una relación conflictiva con la exposición pública y con el mundo del espectáculo.
En 1973, a los 39 años, Bardot decidió retirarse de la actuación. A partir de entonces fue concentrando cada vez más su vida pública en la defensa de los animales. Su compromiso no comenzó de un día para otro: en 1962 denunció públicamente las condiciones de los animales en los mataderos y reclamó que fueran aturdidos antes del sacrificio.
En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot, dedicada a la protección de animales domésticos y salvajes. La organización fue reconocida como de utilidad pública en Francia en 1992 y continúa funcionando actualmente. Bardot murió el 28 de diciembre de 2025, a los 91 años, después de haber convertido la defensa de los animales en el gran eje de la última etapa de su vida.
La frase de Bardot describe dos etapas de su existencia: aquella en la que su belleza fue el centro de todas las miradas y otra en la que decidió utilizar su experiencia para defender una causa. La primera parte remite al lugar que ocupó durante décadas en el imaginario colectivo: el de una mujer convertida en símbolo sexual, observada, fotografiada y admirada por millones de personas. La segunda parte introduce la sabiduría y la experiencia como algo que llega con el tiempo y que puede utilizarse de otra manera.
En una sociedad que muchas veces relaciona el valor de las mujeres con la juventud y la apariencia, Bardot planteó una inversión de esa lógica: cuando la belleza deja de ser el principal capital, quedan otras cosas como el conocimiento, la experiencia, la convicción y la capacidad de actuar. También hay una idea de transformación: una persona no tiene por qué permanecer atada al personaje que construyó en una determinada etapa de su vida.
La mujer que durante décadas fue famosa principalmente por su belleza terminó utilizando la notoriedad que esa belleza le había proporcionado para defender aquello que consideraba importante. El foco pasó de su imagen a su causa y de ser observada a tomar la palabra.
