El médico psiquiatra jubilado y exdocente de la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario comenzó su colección en 2006. Hoy tiene una habitación dedicada a los vehículos de Batman.
Carlos Coca comenzó a coleccionar batimóviles en 2006. En la actualidad, reúne casi mil piezas de distintos tamaños, colores y materiales, originales y réplicas, usadas y nuevas, antiguas y modernas, procedentes de Argentina, Inglaterra, Estados Unidos y Japón.
Coca fue profesor en la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario y ejerció como médico psiquiatra. Está jubilado y continúa escribiendo, produciendo y coleccionando.
El inicio de la colección se produjo cuando rondaba los 50 años. En diálogo con La Capital, Coca relató: «Estaba rondando los 50 años y a esa edad uno le echa un vistazo a la infancia para decirle chau para siempre. Y con un amigo empezamos a interesarnos por un hobby que teníamos cuando éramos chicos: los autitos scalextric. Fuimos a comprar algunos a Buenos Aires y entre esas cosas vi un batimóvil». Ese auto era igual al que tuvo en su infancia. Lo compró.
«Después veo que en el reverso de la pieza decía que era una colección con varios modelos. Empecé a comprar uno, otro, y completé la colección, eran quince más o menos. Pero ahí ya estaba metido. Una cosa llevó a la otra», recordó.
Con el tiempo, amigos y conocidos comenzaron a regalarle piezas. «Me regalaron muchas piezas. Cuando se empezó a correr la bola de que los estaba coleccionando todos contribuyeron», afirmó.
La colección fue ocupando distintos espacios de la casa. Primero las bibliotecas, luego una vitrina y después vitrinas construidas por él mismo. «No te das cuenta porque fue un proceso lento, de veinte años, pero después ves todo junto y es un montón», dijo entre risas.
Los batimóviles llegaron al dormitorio, donde Coca y su pareja dormían entre autitos. Luego decidió destinar una habitación completa, a la que llama «baticueva».
Al ingresar a la habitación, la cantidad de piezas puede resultar abrumadora. «Es mucho, hay que tomárselo con calma. Se necesita un tiempo para adaptarse», advirtió Coca.
Hace un año se mudó y aún no terminó de desembalar todas las piezas. «El año pasado, antes de la mudanza, conté todo. Eran más de 900. Pero en este tiempo fui sumando más, así que debo llegar a las mil piezas», calculó.
Sobre la búsqueda de piezas, Coca señaló que los batimóviles rotos o usados también tienen valor. «Los batimóviles rotos, usados, también tienen su encanto. Los nuevos no se sacan del blíster. Pero el autito comprado en una feria, que un pibe lo usó, lo rompió, lo despintó, lo volvió a pintar, que jugó con eso, tiene otra alma. Conviven todos: también la maqueta de calidad hecha oficial por el estudio y la truchada china».
Además de buscar en internet, Coca frecuenta ferias y jugueterías durante sus viajes. «Lugar donde voy, lo primero que hago es ir a ver si hay jugueterías y ferias», aseguró.
El universo de Batman se amplía con cada nueva producción. «Ahora sale otra película y ya hay fotos del nuevo batimóvil. ¡Pero es la misma en la que labura (Robert) Pattinson! Ya salió, ya lo tengo. Resulta que es distinto. El otro batimóvil se rompió y ahora hay uno nuevo. Otra vez empieza todo», dijo.
En la habitación también hay afiches, fotografías, batarangs y figuras de personajes. Sin embargo, Coca intenta limitar su colección a los autos. «No me meto porque abrís otra ventana infinita».
Consultado sobre si se considera coleccionista, Coca respondió: «Muy a mi pesar, sí. Sacan una nueva tira y son diez, ¿voy a comprar nueve? No, compro todo. Casi que estás obligado».
«Mi sobrino dice que tengo vitrinismo. Hay algo de eso, de esos momentos en la infancia cuando uno tenía la ñata contra el vidrio viendo algo que no podía tener. Ahora esta vidriera es mía, si yo quiero la abro y saco todo. Seguro que hay algún rollo infantil ahí. Pero no se toca en análisis, ¡mira si descubrimos algo que estaba tapado con batimóviles!», analizó entre risas.
La colección continúa creciendo. En otra parte de la casa, una vitrina con relojes de arena de distintos tamaños y formas parece ser el inicio de una nueva colección.
