La autora del libro ‘Yo no te perdí’ dejó su vida urbana para dedicarse a la ganadería en las Guilleries, Catalunya. Junto a su pareja gestiona la Granja Circus, un proyecto de queso y carne de cordero a pequeña escala.
Yasmin Recht es pastora y escritora. Nació en el conurbano bonaerense, estudió literatura y gastronomía, y hace más de diez años se instaló en las Guilleries, Catalunya, para dedicarse a la ganadería. Junto a su pareja gestiona la Granja Circus, donde producen quesos y carne de cordero.
«Vengo de ciudad. No soy de Buenos Aires capital, pero sí del conurbano. Podríamos decir como Sabadell», explica Recht. «Si conectas con esto, ya no quieres volver atrás», agrega sobre su cambio de vida.
Recht es autora del libro Yo no te perdí, sobre el duelo perinatal. Destaca el valor de las palabras y subraya la importancia de identificarse como pastora: «Tiene un peso semántico importante para mí. Hay gente que utiliza indistintamente ganadera o pastora. La última implica que sales a caminar con el rebaño».
La Granja Circus se dedica a la producción de quesos y carne de cordero. «La gente no valora ese trabajo, pero no es por malicia, sino por una ignorancia comprensible. ¿Cuándo se ven ya pastores? Nunca, queda lejos», señala.
La pastora ilustra con su propio caso: «Mi familia no sabe muy bien qué hago». Reflexiona sobre cómo la actividad agrícola ha ido perdiendo terreno a través de las generaciones. «Existe la visión de que si tienes una carrera, sabes idiomas y vienes de ciudades, ¿por qué te pones aquí? Como si estuvieras demasiado formado. Creo que es al revés, nunca se está suficientemente preparado para ir detrás de un rebaño de ovejas», sostiene.
Un proyecto conjunto
Recht estudió literatura y luego gastronomía. Dejó Argentina para instalarse en Catalunya. «Vine detrás de un catalán. Era una ruleta rusa, pero ha salido insospechadamente bien», dice. A los 40 años, tras ser madre, junto a su pareja decidieron cambiar de vida. «Cuando tienes un hijo, quieres mostrarle lo que te hace feliz y nosotros no lo éramos», explica.
La pareja comenzó con cuatro ovejas en un pequeño terreno. Luego se formaron en la Escuela de Pastores del País Vasco. «La mayoría de mis colegas pastoras no vienen de familias ganaderas. Hemos ido aprendiendo y poniendo el cuerpo por adelantado», afirma.
Estuvieron un año buscando dónde instalarse. «¡La finca la encontró mi compañero mirando a Milanuncios!», relata. Señala que el acceso a la tierra es uno de los primeros obstáculos: «Muchos propietarios quieren beneficios desde el primer momento, y así la agricultura no ocurre».
A pequeña escala
Desde 2014, la pareja gestiona la granja con un rebaño de tamaño manejable entre ambos. «Nuestra idea nunca fue empezar siendo dos, pero pensando que en cinco años ampliaríamos el ganado para ir produciendo más. No, siempre hemos tenido un rebaño del tamaño que lo podamos gestionar él y yo», detalla.
«Nos ganamos la vida y vivimos de la forma que queremos. Con lo que facturamos no podríamos vivir en Barcelona, pero vivimos una vida de decrecimiento», expone. «Somos nuestros propios jefes, que eso también significa ser tu propio esclavo; pero hemos conseguido lo que queríamos, que es trabajar juntos».
«El 85 o el 90% de la producción la vendemos en el pueblo», detalla Recht, que apunta que escalar la producción implicaría introducir intermediarios y sumar más burocracia. «Para ir con distribuidores, es mejor que me haga cajera de un supermercado. Menos problemas, y a cobrar a final de mes», resume. Sobre la burocracia, considera: «Entiendo que todos los sectores están burocratizados, pero hablamos de uno en el que apenas ganas por vivir».
Para Recht, la burocratización ha contribuido a que el sector esté cada vez más parcelado. «Antes cada granja podía producir algo de carne, de huevos, verdura y hacer un revoltijo de productos. Ahora es imposible, porque te atrapa el papeleo. Puedes tener pequeñas cosas para el consumo propio, pero para de contar», concluye. La pastora agrega: «Conozco a gente que dice que cuando se jubile quiere coger unas cabras y retirarse al campo. ¡Suerte con eso! No es fácil, todavía saldrá a pagar».
Judit Pellicer. Este artículo fue publicado originalmente en RAC1.
