El poeta francés publicó ‘Una temporada en el infierno’ a los 18 años. La frase ‘La vida es la farsa que todos representamos’ pertenece a ese libro, en la sección ‘El relámpago’. Su obra breve incluye también ‘Yo es otro’, formulada en cartas de 1871.
Arthur Rimbaud tenía 18 años cuando publicó Una temporada en el infierno, el único libro que llevó personalmente a la imprenta. Para entonces ya había escrito buena parte de la obra que lo convertiría en uno de los grandes “poetas malditos”.
Su recorrido literario fue breve. Antes de cumplir 20 años había escrito poemas, protagonizado varias fugas y desarrollado una relación con Paul Verlaine.
La frase sobre la vida
“La vida es la farsa que todos debemos representar” es una traducción posible de “La vie est la farce à mener par tous”, frase que Rimbaud escribió en Una temporada en el infierno.
La formulación aparece dentro de El relámpago, una de las secciones del libro publicado en 1873. El pasaje llega después de una reflexión sobre el trabajo, la felicidad y la imposibilidad de encontrar calma. Rimbaud escribe primero “¡Farsa continua!” y enseguida introduce la frase sobre la vida.
La palabra “farsa” puede leerse en su sentido teatral, pero el fragmento no desarrolla una teoría cerrada sobre que cada persona interprete conscientemente un personaje. El texto avanza entre contradicciones, rechazo y una sensación de estar obligado a continuar.
“Yo es otro”
El 13 de mayo de 1871, Rimbaud envió una carta a Georges Izambard, su antiguo profesor en Charleville. Tenía 16 años. En esa carta escribió: “Es falso decir: yo pienso. Se debería decir: me piensan”. Inmediatamente después apareció la fórmula “Yo es otro”.
Dos días más tarde desarrolló esas ideas en otra carta, dirigida al poeta Paul Demeny. Allí describió al poeta como alguien que debía alcanzar lo desconocido mediante un “largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos”.
Rimbaud había nacido en Charleville el 20 de octubre de 1854 y durante su adolescencia escapó varias veces de su casa. En 1871 llegó a París y comenzó una relación personal y literaria con Paul Verlaine.
La relación con Verlaine y el abandono de la poesía
Rimbaud y Verlaine viajaron por Francia, Bélgica e Inglaterra. La relación terminó en Bruselas, en julio de 1873, cuando Verlaine le disparó con un revólver y lo hirió en una muñeca.
Ese mismo año Rimbaud publicó Una temporada en el infierno. El libro contenía textos en prosa atravesados por la crisis personal, la religión, la escritura y el rechazo de distintas formas de vida que había probado.
Después abandonó la literatura siendo muy joven y comenzó una etapa de viajes alejada de los círculos literarios. Recorrió distintos países y finalmente se instaló en África oriental. Vivió en Adén y Harar y trabajó en actividades comerciales, mientras su producción adolescente comenzaba a circular en Europa.
