lunes, noviembre 2, 2026

Prisión perpetua para Augusto Joaquín Monzón por el homicidio de Carlos Alberto «Pelusa» Farías

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El juez Pablo Spekuljak impuso la pena de prisión perpetua a Augusto Joaquín Monzón, hallado culpable de homicidio criminis causa por un jurado popular. La defensa había planteado la inconstitucionalidad de la pena, que fue rechazada.

El juez Pablo Spekuljak impuso la pena de prisión perpetua a Augusto Joaquín Monzón, condenado por el homicidio de Carlos Alberto «Pelusa» Farías, ocurrido el 21 de febrero de 2024 en un local céntrico de Santa Fe. La semana pasada, un jurado popular había hallado culpable a Monzón del delito de homicidio criminis causa. Este lunes se realizó la audiencia de cesura, en la que se determinó la pena.

Durante la audiencia, el defensor del condenado, Gabriel José Martín, planteó la inconstitucionalidad de la pena, al sostener que su carácter absoluto contraría la Constitución Nacional y distintos pactos internacionales. El magistrado rechazó el planteo. Se impuso así lo solicitado por el fiscal Estanislao Giavedoni y por el abogado de la familia de la víctima, Martín Risso Patrón.

El agravante «criminis causa» fue aceptado por el jurado, que consideró probado que Monzón mató a Farías para conseguir impunidad, luego de robarle una suma de dinero en dólares. Según la reconstrucción del caso, Farías se dedicaba al cambio informal de moneda extranjera y Monzón lo convocó con la excusa de realizar una compra importante de dólares en un local de la peatonal San Martín, entre Eva Perón y La Rioja.

De acuerdo con la investigación, Monzón había sustraído las llaves del local a su novia, empleada del comercio, y abrió la puerta para que ambos ingresaran. Una cámara de seguridad registró la entrada de los dos hombres, pero solo Monzón salió del lugar, con su camisa empapada y una bolsa en sus manos.

La autopsia determinó que Farías recibió tres golpes en la cabeza, uno de los cuales pudo haber sido mortal. La fiscalía y la querella sostuvieron que los otros dos golpes se propinaron para asegurar el resultado del ataque. Luego, Monzón limpió la sangre del lugar, arrastró el cuerpo hasta un depósito en el fondo de la propiedad y lo colocó dentro de un mueble, cubierto con bolsas y otros elementos. La Policía de Investigaciones encontró el cuerpo tras revisar las cámaras de seguridad de la peatonal.

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