En un contexto de caída del consumo, se estima que unos 9 mil trabajadores realizan entregas en la ciudad, lo que genera mayor competencia y extensión de las jornadas laborales.
La proliferación de promociones en aplicaciones de delivery y supermercados busca sostener la demanda en un escenario de consumo a la baja. Sin embargo, esta estrategia comercial enmascara una realidad compleja: mientras los pedidos disminuyen, la cantidad de repartidores en Rosario continúa en aumento. Según estimaciones del Sindicato de Trabajadores, Cadetes y Repartidores de Santa Fe, actualmente habría alrededor de 9 mil personas desempeñándose en esta actividad en la ciudad, de las cuales unas 2.500 lo harían para la plataforma PedidosYa. No existen cifras oficiales debido al alto nivel de informalidad.
Nicolás Martínez, del sector, trazó una comparación: «El boom de nuestra actividad fue en 2001. En ese momento el que tenía un auto hacía remis trucho; hoy es Uber. El que tenía una moto era motoquero; hoy es repartidor». A diferencia de aquel entonces, el incremento actual de trabajadores no responde a una mayor demanda, sino a la falta de empleo. «No hay más trabajo porque haya más personas haciéndolo, sino todo lo contrario: hay menos consumo, los comercios venden menos y hay muchas más personas en la calle», advirtió.
Este desequilibrio impacta directamente en los ingresos. El valor promedio por pedido ronda los $3.000, lo que obliga a extender las jornadas para alcanzar un ingreso básico. Un informe de la Fundación Encuentro calculó que, a nivel nacional, un repartidor necesitó completar 454 pedidos mensuales para cubrir gastos básicos. En promedio, realizan unos dos pedidos por hora, extendiendo su tiempo de trabajo.
En este contexto, es cada vez más frecuente que el reparto funcione como complemento de otros empleos. «Hay trabajadores formales que necesitan un segundo o tercer empleo para llegar a fin de mes», señaló Cáceres. Incluso quienes dependen exclusivamente de la actividad enfrentan condiciones exigentes. «Vemos compañeros trabajando 12, 13, 14 o hasta 15 horas por día, en la vía pública, arriba de un vehículo. Eso no es sano», remarcó.
Uno de los puntos centrales del reclamo es la ausencia de regulación. «No hay control de nada, el Estado está totalmente ausente», cuestionaron. En ese marco, el sindicato volvió a presentar un proyecto de ley provincial para crear un registro de trabajadores del sector en el Ministerio de Trabajo, con el objetivo de ordenar la actividad. Además, denunciaron que el gremio no cuenta con reconocimiento formal, lo que impide avanzar en un convenio colectivo.
El fenómeno también se replica en el transporte de pasajeros. Un estudio de investigadores del Conicet y distintas universidades señala que más del 60% de los conductores de apps tiene otro trabajo en simultáneo. El perfil del sector muestra cambios: el promedio de edad es de 36 años, más del 30% son mujeres y casi la mitad tiene estudios superiores.
