La central obrera anunció una marcha para el 30 de abril, que incluirá una celebración religiosa en recuerdo del Papa Francisco, sin convocar a paro general.
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió su próximo paso tras los recientes fallos judiciales sobre la reforma laboral. El Consejo Directivo de la central, reunido en su sede de la calle Azopardo, confirmó la convocatoria a una movilización en Plaza de Mayo para el próximo 30 de abril, en conmemoración del Día del Trabajador.
La iniciativa, que se realizará sin paro general, incluirá una celebración religiosa en recuerdo del Papa Francisco. El anuncio estuvo a cargo de Jorge Sola, dirigente del Sindicato del Seguro y uno de los triunviros de la CGT, quien estuvo acompañado por Octavio Arguello y Horacio Arreceygor, líder del SATSAID.
«El Papa tuvo vínculo con el mundo del trabajo, con la solidaridad como bandera. En esa conmemoración, vamos a hablar de la situación de los trabajadores, con endeudamiento familiar y creciente desempleo», expresó Sola. El dirigente también reclamó que las paritarias «sean libres» y se discutan por actividad, criticando que «el Gobierno puso un techo por debajo de la inflación promedio».
Se prevé que a la jornada se sumen, además de sectores críticos de la Iglesia hacia la administración de Javier Milei, los movimientos sociales de la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). Este conglomerado realizó el lunes cortes de puentes y rutas en protesta por la decisión del Ministerio de Capital Humano de recortar 900 mil salarios sociales complementarios.
