El cantautor rosarino presenta este sábado 25 en La Casa del Tango su nuevo proyecto, una invitación a detenerse y escuchar.
El cantautor rosarino Naw Farías tiene algo nuevo naciendo entre las manos. Su proyecto “Naw y La Ventolera” es una propuesta que invita a detenerse, escuchar y dejarse atravesar por una música en movimiento. Se presenta el sábado 25 de abril, a las 21, en la Casa del Tango (Arturo Illia 1750).
La noche marcará el estreno en vivo de nuevas canciones y de una formación que expande su universo sonoro: La Ventolera, integrada por Bechi Osa (bajo), Esteban Pereiro (piano) y Lauta Rodríguez (percusión). El concierto contará además con la apertura de Yanina Bolognese y la participación de artistas invitados de amplia trayectoria en la escena rosarina como Sergio Gauna, Walter Pinto, Edgardo Machain, Germán Bluhn, Brenda Urcabe, Camila Montenegro, Andrea Bertoldo, junto a la intervención en danza de Natacha Gattarello, Camila Gattarello y Betina Pellegrini.
Ventolera remite a ese golpe de viento que aparece, atraviesa y se va, pero deja algo distinto a su paso. Como en la tradición popular, donde el viento es “compadre de los pueblos”, lo que va no vuelve igual: regresa cargado de paisajes, historias, sonidos y experiencias. En la obra de Naw, esa ventolera se vuelve búsqueda: juntar las partes, incluso las que contrastan. Lo urbano y lo ancestral. La raíz folklórica y la canción contemporánea. El impulso rockero y la sensibilidad de la trova.
“La Ventolera es una forma de juntar mis partes. De dejar que convivan lo que a veces parece opuesto: la raíz, lo urbano, lo que aprendí enseñando y lo que sigo aprendiendo tocando”, dice el artista.
El concierto propone un viaje por una obra en construcción, un mapa sensible de territorios, emociones y preguntas. Desde “No voy a pedirte río”, chacarera nacida en San Marcos Sierras que toma el cauce del río Quilpo como espejo de la vida, la música se abre paso como quien inaugura un camino. En “Mbira”, el paisaje se vuelve espeso y húmedo: una canción atravesada por el litoral, por viajes entre Rosario e Iguazú, donde conviven géneros y lenguajes sin anclarse en ninguno. La semilla aparece en “Qanil”, una canción sobre lo que se multiplica, lo que alimenta y lo que se comparte. En contraste, “Los duendes de la tristeza” se adentra en la sombra, mientras que “Día de sol” abre el momento en que algo despeja y la vida vuelve a expandirse.
También hay preguntas colectivas y políticas: “Natura” denuncia el extractivismo y reivindica la tierra como entidad viva, mientras que “Vigilia” se pregunta qué gesto puede ser lumbre en tiempos hostiles. La memoria de las formas populares aparece en “Zamba tu nombre”, y en “Colores que precises” el viento vuelve como fuerza de transformación social.
“Naw y La Ventolera” no es solo un concierto: es una invitación a entrar en una obra viva, a escuchar con atención, a dejarse llevar por una música que no se queda quieta.
