La cuasi parroquia Santa María junto a la Cruz, en el barrio Altos del Valle, se convierte en un escenario artístico con enormes murales bíblicos que emocionan a vecinos y visitantes.
La cuasi parroquia Santa María junto a la Cruz de la ciudad de Santa Fe dejó de ser solamente un espacio de encuentro religioso para convertirse también en un escenario artístico y espiritual. Allí, enormes murales pintados por el arquitecto y artista Hugo Lazzarini transforman las paredes del templo en una experiencia visual que invita a la contemplación.
Las obras, que incluyen escenas bíblicas, imágenes del Gólgota y un impactante mural de 50 santos, avanzan desde hace meses bajo la mirada cotidiana de la comunidad de Altos del Valle. El proyecto nació de una propuesta inesperada y hoy despierta admiración entre quienes llegan al lugar.
“Son obras que elevan el espíritu y ese es el sentido que tiene el arte religioso”, expresó el padre Olidio Panigo, impulsor de la iniciativa junto al artista. Para el sacerdote, las pinturas tienen la capacidad de tocar el corazón de las personas y acercarlas a Dios desde otro lenguaje.
“Uno puede encontrarse con Dios en la Biblia o en los sacramentos, pero también a través de las imágenes. Hay algo en estas obras que renueva espiritualmente”, sostuvo.
Panigo recordó una frase de Martín Lutero para explicar la fuerza simbólica del proyecto. “Las imágenes son el Evangelio de los pobres”, citó. Y explicó que muchas personas, incluso hoy, encuentran dificultades para comprender determinados textos religiosos, mientras que frente a un mural pueden emocionarse de inmediato.
“No hay persona que quede indiferente. Todos los que vienen expresan algo hermoso y se llevan una sensación espiritual muy fuerte”, afirmó.
La propuesta sorprendió incluso al propio sacerdote. “Me tomó por sorpresa. Lo primero que hice fue consultarlo con la comunidad porque cambiaba completamente la fisonomía del templo”, recordó. La aceptación fue inmediata. Tras el primer mural, la confianza en el artista creció y comenzaron nuevas etapas de pintura.
El padre destacó además el enorme gesto solidario de Lazzarini, quien realiza el trabajo sin cobrar honorarios. “Es un acto de generosidad muy grande para con la comunidad”, señaló.
A sus 77 años, Hugo Lazzarini pasa largas jornadas arriba de andamios de casi ocho metros de altura. Allí, en silencio, pinta desde las primeras horas de la mañana hasta entrada la tarde. “El mayor desafío es subir y bajar ocho o nueve veces por día”, contó entre risas. Sin embargo, explicó que la experiencia va mucho más allá del esfuerzo físico: “Trabajar solo dentro del templo es un diálogo con el Señor. A través de la oración, del pincel y de la pintura”.
El mural principal demandó cerca de 90 días de trabajo. El de los santos, casi un centenar. Ahora avanza sobre una nueva obra dedicada a la historia de la Virgen María. La selección de los santos fue realizada junto al padre Panigo. “En la Iglesia Católica existen casi 9.000 santos, pero elegimos 50 que pudieran resultar cercanos y atractivos para los fieles”, explicó el artista.
Lazzarini reconoció que, entre todas sus obras, estas pinturas ocupan un lugar especial. “Esto va a trascender mucho más que un cuadro individual. Por lo espiritual, por el lugar donde está y por la gente que lo vive todos los días”, reflexionó.
Mientras vecinos y fieles continúan acercándose para observar el avance de los murales, la cuasi parroquia Santa María se consolida como un espacio donde el arte religioso dejó de ser decoración para convertirse en una experiencia colectiva capaz de conmover, reunir y renovar la fe.
