jueves, mayo 14, 2026

Se conoce la inflación de abril y el Gobierno confía en que «lo peor ya pasó»

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El INDEC dará a conocer este jueves el IPC de abril. En la Casa Rosada esperan una desaceleración respecto del 3,4% de marzo, aunque las proyecciones privadas matizan el optimismo oficial.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este jueves el dato de inflación de abril, y en el gobierno nacional confían en que muestre que el pico estadístico quedó atrás.

Después del 3,4% de marzo —el registro mensual más alto de un proceso creciente durante los últimos nueve meses—, la administración de Javier Milei espera que refleje una desaceleración en la inflación que considera central no solo para estabilizar la macro, sino también para sostener el humor social y blindar políticamente su programa.

El ministro de Economía, Luis Caputo, viene insistiendo sobre la idea de que «lo peor ya pasó». La semana pasada en ExpoEFI aseguró que “la desinflación retomará a partir de abril” y que empezarán a verse indicadores favorables que darán lugar a «los mejores 20 meses de la economía».

La confianza oficial tiene correlato en las expectativas privadas. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central ubicó la inflación de abril en 2,6%, mientras que las consultoras la estimaron entre 2,5% y 2,8%. En el mismo sentido se expresó el IPC porteño de abril, que fue de 2,5%, medio punto por debajo del 3% anterior. Aunque las canastas no son idénticas y el traslado no es lineal, el resultado suele anticipar la tendencia del índice nacional.

Pero aun si abril muestra una inflación a la baja, el panorama no quedará despejado. Por un lado, el registro completará inevitablemente un acumulado que superará lo contemplado en la Ley de Presupuesto (10,1%). Por otro, el REM también dejó una señal que matiza el entusiasmo oficial: los analistas consultados por el BCRA elevaron la proyección anual a 30,5%. Es decir: esperan una baja mensual en abril, pero no una normalización rápida del proceso como proyecta el Gobierno.

Por eso, el dato de este jueves tiene un valor simbólico tan fuerte para el Gobierno. No va a cerrar la discusión sobre el poder adquisitivo, pero sí puede reorientar las expectativas políticas, dando la oportunidad de conectar la estadística con el mensaje de fondo sobre el que Caputo viene insistiendo: el repunte en los sectores más rezagados de la economía como industria y construcción, traccionando el empleo —con ayuda de la vigencia de la reforma laboral— y, como consecuencia, bienestar social.

La confianza del Gobierno está apoyada en algunos factores concretos que el equipo económico considera decisivos para abril. Uno de los más importantes fue el comportamiento de los combustibles. En marzo, el salto del 25% en naftas y gasoil, asociado al impacto internacional de la guerra en Medio Oriente, tuvo un efecto fuerte sobre el IPC. En abril, en cambio, esa presión aflojó apoyada en la decisión de YPF de sostener los precios sin grandes subas durante 45 días, en una suerte de tregua que ayudó a descomprimir uno de los componentes que más había empujado la aceleración del mes previo.

También, marzo estuvo fuertemente atravesado por un componente estacional como lo es Educación, asociada al inicio de las clases, que registró una suba del 12,1%, siendo la división de mayor aumento del mes. Ese arrastre desaparece en abril. Algo similar sucede con la presión que ejerció sobre el índice rubros sensibles del consumo cotidiano como la carne. Después de un primer trimestre con subas fuertes, abril habría mostrado señales de cierta contención según relevaron las consultoras.

En la estrategia de abril también hubo decisiones específicas sobre servicios regulados. El Gobierno mantuvo su hoja de ruta de reducción gradual de subsidios, pero al mismo tiempo intervino para que el impacto no fuera tan brusco en el corto plazo. Por ejemplo, resolvió ampliar la asistencia sobre el gas para los hogares subsidiados de todo el país, con un descuento del 75% en mayo, mientras que en electricidad esa cobertura se ubicó en torno al 10%.

Así, la administración libertaria apuesta a que esa moderación en el incremento de los precios, sumada al cese del shock educativo, la contención en combustibles y la ayuda en tarifas, sean factores que sirvan para quebrar la inercia inflacionaria que lleva largos meses, tratando de evitar que siga erosionando la credibilidad.

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