La asamblea del club confirmó la millonaria deuda heredada de la gestión anterior. La dirigencia actual, encabezada por Ignacio Boero, busca potenciar las inferiores para generar ingresos y estabilizar la institución.
La asamblea del jueves en Newell’s Old Boys ratificó una deuda de 33 millones de dólares, heredada de la gestión de Ignacio Astore. El informe de auditoría expuso con crudeza la situación financiera del club, que ahora busca un rumbo de crecimiento sostenido.
El presidente Ignacio Boero y su equipo han trabajado durante seis meses para frenar la caída institucional. Con la llegada de Frank Kudelka como entrenador del primer equipo, el club logró estabilizarse en lo deportivo, aunque aún enfrenta desafíos importantes.
La principal estrategia para afrontar la crisis es potenciar la cantera y las ventas de jugadores. La dirigencia considera que el fútbol es el único camino para generar los ingresos necesarios y saldar las deudas. “Producir y vender buenos jugadores es la clave”, señalaron fuentes del club.
Newell’s también deberá superar obstáculos como la eliminación temprana de la Copa Argentina, la derrota en el clásico y una serie de lesiones que afectaron al plantel. Sin embargo, la confianza en el trabajo de Kudelka y en las divisiones inferiores se mantiene firme.
El objetivo a corto plazo es fortalecer la estructura de formación de juveniles, para que lleguen a la primera división con recursos y puedan ser transferidos en cifras que permitan afrontar la deuda. La dirigencia apuesta a la cosecha propia como motor de la recuperación.
