La Cámara Nacional Electoral convocó a organizaciones civiles para abordar la baja participación de jóvenes de 16 a 29 años. Se estima que en 2027 este segmento representará la mitad del padrón, lo que genera preocupación por el compromiso cívico y la salud democrática.
Las elecciones de 2027 se vislumbran como un punto de inflexión demográfico: según proyecciones, la población menor de 30 años constituirá la mitad del padrón electoral nacional. Ante este escenario, la Cámara Nacional Electoral (CNE) reunió a organizaciones de la sociedad civil para analizar estrategias que reviertan la tendencia decreciente de participación juvenil en las urnas.
El encuentro, del que participaron entidades como Conciencia, CIPPEC, Poder Ciudadano, Pulsar-UBA y Red Ser Fiscal, se centró en tres ejes: la implementación de la Boleta Única Papel (BUP) a nivel nacional, la reforma política impulsada por el Gobierno y, principalmente, la preocupante caída del voto joven. En las elecciones legislativas de 2025, la concurrencia de votantes de 16 y 17 años fue del 50%, con fuertes disparidades regionales (Tucumán superó el 70%, mientras que Mendoza apenas alcanzó el 36%).
Facundo Cruz, politólogo y coordinador de Pulsar, explicó que desde 1983 la participación electoral pierde en promedio 5 puntos porcentuales por década, ubicándose actualmente en torno al 70%. “Cuando se ingresa en la franja del 60 al 65% se generan alarmas porque hay indicios de desafección democrática”, señaló. En 2023, la participación juvenil fue del 68%, 9 puntos por debajo del promedio general.
Ana Iphais, directora de Desarrollo Institucional de Conciencia, agregó que el desinterés es profundo: el 81% de los jóvenes no habla de política con amigos y el 65% no lo hace en familia. “Siete de cada diez afirman estar poco o nada interesados en la política. Esto afecta especialmente a sectores vulnerables, que corren el riesgo de quedar sin representación”, advirtió.
Entre las propuestas surgidas del encuentro se destacan el fortalecimiento de la formación cívica en las escuelas, la creación de espacios de participación juvenil y la escucha activa de las preocupaciones concretas de los jóvenes, como el empleo y la informalidad laboral. También se acordó trabajar en la adaptación de la BUP para mejorar la experiencia electoral.
La reforma política enviada por el Poder Ejecutivo, que incluye la eliminación definitiva de las PASO y cambios en el financiamiento de los partidos, comenzó a tratarse en el Senado. La CNE instó a las organizaciones a promover el compromiso cívico y a diseñar estrategias que interpelen a las nuevas generaciones, con miras a los comicios de 2027.
