Un análisis crítico de la gestión de Javier Milei y un llamado a la oposición para que presente propuestas concretas ante la crisis social, económica e institucional que atraviesa el país.
Con el gobierno de Javier Milei, Argentina entró en una etapa de sufrimiento social y demolición de logros históricos como la justicia social, el desarrollo económico y científico, las universidades públicas y la cultura vivaz. Ante este cuadro, el autor sostiene que no se observa una dirigencia opositora que se plante con firmeza, lucidez y compromiso para impedir lo que considera un operativo de autodestrucción deliberada.
El texto critica la falta de discusión abierta y seria sobre los peligros que enfrenta la sociedad, y señala que el peronismo, como denominación, tiene parte de la responsabilidad. Las internas políticas son descritas como discusiones diminutas sobre poder, sin propuestas claras.
Se menciona que la antipolítica fue empleada y cuestionada sin analizar sus razones, y que los sectores politizados son expulsados de una democracia vaciada y degradada, no solo por el autoritarismo del presidente, sino por la chatura y mezquindad de dirigencias opositoras, aunque reconoce excepciones de dirigentes valiosos.
El autor afirma que el poder económico impone una agenda de espanto con consecuencias como desindustrialización, desempleo, nuevos modos de pobreza, desprotección, aumento de suicidios juveniles, pérdida de derechos y entrega de tierras y mar. También critica la negación del cambio climático, la presencia de fuerzas militares extranjeras, la retirada de la OMS y el uso de inteligencia artificial para control social.
Se pregunta dónde está la oposición y qué alternativas propone, citando una película española titulada “Habla, mudita”. Describe el sufrimiento de trabajadores, desempleados, profesionales, pymes, comerciantes y jóvenes que normalizan la precarización.
El texto también aborda la represión, la negación del terrorismo de Estado, los carteles electrónicos fascistas, la corrupción y un Poder Judicial convertido en una mafia que sirve a intereses privados. Preocupa la parálisis opositora y la ausencia de proyectos de futuro.
Se exigen propuestas concretas sobre poder judicial, sistema impositivo, deuda externa, política ambiental, tecnologías, derechos de exportación, recursos públicos, integración argentina, políticas económicas, tierra, vivienda, transporte, infraestructura y salud en periferias urbanas. También se pide anular medidas actuales en discapacidad, jubilación, medicamentos, docentes, estatales, INTA, INTI, hospitales, universidades, Malvinas, ley de Tierras, inocencia fiscal, reforma laboral y desregulaciones.
En cuanto a ética política, se demanda transparencia en el manejo de recursos públicos y democratización en la designación de jueces, Corte Suprema, fuerzas de seguridad y Oficina Anticorrupción. El documento se presenta como un llamado público y una señal de alerta.
Finalmente, se critica la desconexión de la política con las personas concretas, la incapacidad de escuchar y proteger, y se pide a los dirigentes que demuestren que no son casta. Se advierte que reemplazar un gobierno de freaks por políticos sin proyecto sería insuficiente.
