Manifestantes en Santa Fe utilizaron una mezcla de agua y bicarbonato de sodio para neutralizar los efectos de los gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas de seguridad durante una protesta contra la ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
Durante la protesta de este jueves en Santa Fe contra la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, los manifestantes emplearon baldes con una mezcla de agua y bicarbonato de sodio para sumergir los cartuchos de gas lacrimógeno y desactivar su efecto irritante. La técnica fue difundida en redes sociales, donde uno de los participantes explicó el método, citando lecciones aprendidas de manifestantes chilenos.
El gas lacrimógeno, conocido como CS, no es un gas sino un polvo cristalino que se libera en forma de aerosol tras la detonación del cartucho. El componente activo, clorobencilidenmalononitrilo, actúa sobre el receptor TRPA1 del cuerpo, que envía señales de dolor al sistema nervioso. El polvo se adhiere a superficies húmedas como lágrimas, sudor, grasa y mucosas, provocando una respuesta defensiva del organismo que produce moco y saliva, lo que agrava los síntomas.
La mezcla de agua y bicarbonato de sodio, en proporción de tres cucharaditas por litro, crea una solución alcalina con pH cercano a 8. Según un artículo de 2003, las moléculas de CS son ácidas (pH entre 2 y 3) e inestables, y se rompen por hidrólisis; en un ambiente alcalino, la neutralización acelera el proceso y reduce los síntomas.
Este método se ha utilizado en distintas protestas a nivel mundial. En 2019 y 2020, manifestantes en Hong Kong usaron la misma mezcla para contrarrestar el gas. En otras latitudes, se han empleado conos de tránsito para cubrir los cartuchos y verter la solución alcalina por una abertura superior. En algunos casos, con guantes resistentes al calor, los cartuchos se colocan en botellas metálicas y se agitan hasta apagar el fuego, aunque este método conlleva mayor riesgo por la exposición a concentraciones más altas de polvo CS.
