viernes, agosto 7, 2026

Estorninos en Rosario: la invasión en Rafaela expone el crecimiento de la especie en la ciudad

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La presencia de estorninos, una especie originaria de Euroasia, aumentó en Rosario y la región. Mientras que en Rafaela se implementaron medidas para mitigar su avance, especialistas advierten sobre su expansión en el Litoral.

Redes sobre los árboles y un ecoláser son algunas de las alternativas que se implementaron en Rafaela para mitigar la invasión de estorninos, una especie que se instaló en el Litoral y genera inconvenientes. En Rosario, la población de estas aves comenzó a crecer y, especialmente en verano, puede provocar conflictos en la vida cotidiana.

El estornino es un ave autóctona de Euroasia y el norte de África. De color negro intenso, su pico y patas se tornan amarillas en verano, mientras que en invierno su plumaje combina tonos oscuros con reflejos blancos. Son reconocidos por su capacidad de vocalización, incluida la imitación de otras aves.

Fueron introducidos en Argentina como mascotas. Las primeras jaulas con estorninos se registraron en Buenos Aires hace casi 50 años. A finales de la década de 1980, la especie ya era común en plazas y parques de la Capital Federal y con el tiempo migró hacia el norte en busca de condiciones climáticas favorables para su reproducción.

En las últimas semanas, la ciudad de Rafaela registró una gran cantidad de estorninos en cables y árboles, con excrementos que afectan a los vecinos. Pablo Cantador, fotógrafo de naturaleza y activista socioambiental, declaró a La Capital: «En Rosario y la zona todavía no es preocupación, pero no va a pasar mucho tiempo».

Los primeros estorninos en Rosario se observaron a principios del siglo XXI. Especialistas en avistaje de aves indicaron que las primeras identificaciones pueden coincidir con el crecimiento de personas dedicadas a esta práctica. Cesar Giarduz, director de Parana Birding, sostuvo que los primeros avistajes en Rosario y la zona se dieron entre 2000 y 2005. Cantador recordó una publicación en Facebook de 2014 que documentaba el crecimiento de estas aves. Ambos coincidieron en que las bandadas pasaron de cuatro o cinco individuos a más de 100.

«Se adaptó muy bien y lo único que hacen es reproducirse», aseguró Cantador. La Municipalidad de Rosario recibió reclamos por la presencia de estas aves, consideradas invasoras, pero que ya forman parte de la fauna de la ciudad y de las islas del Paraná.

El principal problema del crecimiento de estas aves es el excremento, similar al de las palomas, y la posibilidad de transmitir enfermedades. No obstante, su población aún es menor a la de las palomas domésticas en Rosario.

El estornino tiene un tamaño similar al de un tordo o una paloma torcaza. Es omnívoro, se alimenta de semillas, frutos, plantas e insectos. «De cualquier cosa», resumió Cantador. «Su crecimiento es descontrolado», sentenció Giarduz.

Los especialistas señalaron que el estornino tiene facilidad para reproducirse y es «agresivo con otras aves», según Giarduz. Anida en huecos de árboles o edificios en construcción y disputa territorio con horneros o pájaros carpinteros. En la zona de Rosario y el bajo Paraná no presentan un problema para el resto de las aves, pero en el norte de Santa Fe y el país, el incremento de estorninos puede afectar a especies con población en retroceso.

«Ya es tarde. Si no se controló en su momento cuando llegaron al país, ahora es difícil», remarcó Cantador, quien aclaró que Argentina aún está lejos de tener problemas como en Estados Unidos, donde las bandadas superan los mil ejemplares.

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