En el marco del Congreso Aapresid, referentes del sector agroindustrial y financiero expusieron sobre las oportunidades que se abren para Santa Fe a partir de la profundización del río Paraná, las nuevas inversiones en el cordón agroexportador y la digitalización del crédito al productor.
El Centro de Convenciones Metropolitano de Rosario fue sede del Congreso Aapresid, donde se abordaron las principales tendencias y oportunidades para el sector agropecuario. El multimedio La Capital tuvo un stand propio y realizó un especial en el que consultó a referentes de la producción, el comercio exterior, la tecnología y el financiamiento.
En esta segunda parte, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), y Juan Pedro Gazzotti, líder de Agribusiness del BBVA, analizaron los desafíos y oportunidades para la región.
El Paraná como oportunidad para la agroindustria
Idígoras señaló que la nueva concesión de la hidrovía prevé llevar progresivamente la profundidad del río Paraná de 34 a 40 pies, lo que permitiría que los buques de gran porte salgan con mayor carga y reduzcan costos logísticos. “Shanghái, Brasil y todos los grandes puertos del mundo están a 40 pies, entonces el Paraná estaría a esa profundidad. Eso va a generar mucho desarrollo productivo, pero también atracción de inversiones internacionales que vengan a Rosario para hacer crecer nuestros puertos y permitir que lleguen más navieras”, afirmó.
El referente de CIARA destacó además que en los últimos 60 días se observó un repunte de inversiones en el cordón agroexportador. Mencionó trabajos junto al Gobierno de Santa Fe para mejorar accesos, ampliar la autopista y transformar la A012 en autovía, así como inversiones de empresas como Molinos, Dreyfus y Cargill, y la renovación de Vicentin y la reapertura de Buyatti.
“Se han disparado nuevamente las inversiones y eso es muy sano porque genera empleo, industria, comercialización y transporte. Es bienvenido que Argentina no dependa de un solo sector. Eso nos pasó durante los últimos cincuenta años y lo padecimos porque cada gobierno tenía la tentación de extraer recursos al agro para sostener el resto de la economía”, expresó Idígoras, y agregó que sectores como la minería, el petróleo y el gas aportan divisas al Banco Central.
En materia de biocombustibles, planteó la necesidad de modificar el esquema de regulación actual y avanzar hacia un mercado con mayor competencia. La discusión se centra en un proyecto de ley que propone elevar el corte de biodiésel al 10%, aunque desde el sector buscan llevarlo al 15%. “Queremos una oferta y demanda libre, que el mercado empiece a competir y que las empresas de biodiésel también compitan, porque el que tiene que ganar es el consumidor, no solamente el empresario dueño de la fábrica. El cliente debe tener un diésel de altísima calidad al menor precio posible”, sostuvo.
Según Idígoras, el cambio permitiría acercar a Argentina a esquemas que ya funcionan en Brasil, Estados Unidos, Europa, Paraguay y Uruguay. Santa Fe concentra la mayor capacidad instalada de plantas de biodiésel del mundo. “Argentina tiene que dar ese salto”, afirmó.
La mirada del sector financiero
Juan Pedro Gazzotti, líder de Agribusiness del BBVA, explicó que el banco está transformando su modelo de financiamiento al productor, pasando de un sistema basado en papeles a uno basado en datos, inteligencia artificial (IA) y conocimiento del sistema productivo. “Durante los últimos cuatro años estuve en el mundo fintech para facilitar plataformas para financiar al sector. Eso me dio paso por una plataforma con gran market share dentro del mercado y ahí fue cuando el BBVA me invita a formar parte de lo que fue rearmar su modelo de negocios en Argentina y generar soluciones que tienen que ver con el sector, la digitalización y utilizar IA para estar más cerca de los productores y bajar ese nivel de fricción”, expresó.
Una de las herramientas lanzadas por el banco es Agro Advisor Sostenible, que permite georreferenciar el establecimiento de cada productor y reconstruir hasta cuatro años de actividad, con información sobre cultivos, comportamiento frente a inundaciones o sequías y resiliencia del sistema productivo. “Lo metemos dentro de un motor de IA y nos da un score que compartimos con el productor. Vemos si tenemos que financiarle productos de largo plazo, de corto plazo, en qué momentos deben ser los vencimientos y empezamos a personalizar las herramientas financieras para cada uno de los productores”, explicó Gazzotti.
El BBVA también busca integrarse en la operación comercial del agro, permitiendo que proveedores de insumos ofrezcan financiamiento bancario desde el proceso de compra. “Hoy en día lo que pasa es que las empresas del canal comercial se van retirando del financiamiento y les van dando oportunidad a los bancos de financiar más. Crece la capacidad de los bancos de prestar y también la de los productores de acceder a ese financiamiento”, explicó.
Las entrevistas completas pueden verse en el canal de YouTube de La Capital +.
