La Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz comenzó a coordinar el traslado de fieles para la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre. Las parroquias avanzan en la preparación espiritual y logística a la espera de las definiciones de la Conferencia Episcopal.
La Santa Sede confirmó que el papa León XIV realizará una visita apostólica a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, como parte de una gira por Uruguay, Argentina y Perú. Durante su estadía en el país, el pontífice visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján. El programa detallado de actividades será comunicado posteriormente por el Vaticano.
En la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, las parroquias comenzaron a organizarse para participar del acontecimiento. El padre Axel Arguinchona, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Belén de Colastiné Norte, explicó que la preparación incluye tanto la logística del viaje como la dimensión espiritual de las comunidades.
“En realidad no estamos en la línea largada, sino que ya empezamos a transitar. ¿Por qué? Porque ya empezamos con el tema de la oración, que es lo principal para preparar la venida del Santo Padre”, señaló el sacerdote.
Arguinchona indicó que todos los martes se realizan encuentros de oración y reflexión promovidos por la Conferencia Episcopal Argentina, iniciativa que también se replica en las comunidades locales. Además, mencionó que todavía faltan definiciones centrales: “Nos falta el logo, nos falta también el lema. Hay muchas cositas que se van armando de a poco”.
En cuanto al traslado, el sacerdote confirmó que algunas comunidades ya contrataron colectivos para asegurar su lugar. “Ya hay incluso comunidades que ya están contratando colectivos, o sea, ya están asegurando el lugar para ir”, afirmó. También destacó que la solidaridad entre comunidades será clave para garantizar la participación de quienes tengan dificultades económicas.
El padre Arguinchona recordó que estuvo presente en las dos visitas de Juan Pablo II a la Argentina, en 1982 y 1987. “Yo tuve la gracia de estar en 1982 cuando vino San Juan Pablo II; en ese entonces era estudiante universitario y fuimos a Luján. Después, en el 87, ya estuve en Buenos Aires como seminarista”, declaró. Sobre la llegada de León XIV, expresó: “Va a ser la primera vez como sacerdote, pero la verdad que me encantaría estar en todos los lugares, pero Dios dirá dónde puedo estar ahora”.
La visita de León XIV será la segunda de un papa a la Argentina. Juan Pablo II visitó el país en junio de 1982, en plena Guerra de Malvinas, y en abril de 1987. En ambas oportunidades encabezó celebraciones multitudinarias en Luján y Buenos Aires.
Las autoridades eclesiásticas de Luján ya comenzaron a organizar el evento, con la previsión de montar un escenario fuera de la Basílica para facilitar la participación de una multitud. En Córdoba, se analiza como posible escenario el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea).
El padre Arguinchona subrayó la importancia de la visita para creyentes y no creyentes: “Recordemos que el papado es de institución divina. Para nosotros es un especial acontecimiento para encontrarnos con aquel que nos confirma en la fe”. También señaló que León XIV es “la voz en este momento que nos trae paz, unidad, defensa de los más desprotegidos”.
El sacerdote valoró la primera encíclica del pontífice, Magnifica Humanitas, publicada en mayo de 2026, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. “Estamos ante una persona muy pero muy especial”, resumió.
En cuanto a la posibilidad de feriados o asuetos durante las jornadas papales, Arguinchona consideró que sería conveniente facilitar la participación: “Sería muy bueno que se le facilite a toda la gente, e incluso la del mismo lugar en Buenos Aires, en Córdoba, en Luján, se le pueda facilitar estas circunstancias porque la visita del Papa, obviamente desde la fe, es muy especial”.
Finalmente, dejó una invitación abierta: “Que no dejen de ir, no dejen de participar, es un encuentro de fe con Dios y entre nosotros que, sin lugar a dudas, una persona que vive eso va a salir reconfortada y fortalecida en la fe”. Y agregó: “Para los que no son creyentes también se van a encontrar con una persona excepcional en el mundo entero”.
