El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó este lunes el desfile cívico-militar por el Día de la Independencia en Brasilia, donde defendió la soberanía nacional en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos. Su rival electoral, Flavio Bolsonaro, realizó una protesta en San Pablo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó este lunes el desfile cívico-militar por el Día de la Independencia en Brasilia. Durante el acto, reafirmó la soberanía del país en el contexto de las tensiones comerciales con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump. El evento contó con la presencia del vicepresidente y compañero de fórmula, Geraldo Alckmin; la primera dama, Rosângela Lula da Silva; y los jefes de los poderes legislativo y judicial.
El desfile de este año tuvo como lema “Soberanía, la fuerza que une a Brasil” y se centró en tres ejes: la soberanía nacional, el combate a la violencia contra las mujeres y la Copa del Mundo de fútbol femenino que Brasil organizará el próximo año.
En su discurso, transmitido por radio y televisión, Lula afirmó: “Defendemos el libre comercio. Ningún país extranjero tiene derecho a decirnos de quién podemos comprar y para quién podemos vender. Somos un país soberano, y nuestras decisiones nos pertenecen a nosotros y a nadie más”. Estas declaraciones se producen después de que la administración Trump impusiera aranceles adicionales a productos brasileños, elevando la tasa hasta el 37,5 por ciento.
Lula también sostuvo que el carácter pacífico de Brasil no implica “bajar la cabeza ante las potencias extranjeras” y subrayó: “No somos colonia y no seremos colonia de nadie”. Además, defendió el uso de las riquezas naturales del país para el desarrollo económico y social, mencionando la segunda mayor reserva de tierras raras del mundo, la mayor fuente de agua dulce y una nueva reserva de petróleo descubierta en la costa amazónica.
El Congreso brasileño aprobó el miércoles pasado una ley para impulsar la extracción de minerales críticos, considerada una prioridad para el gobierno. Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de estos materiales, esenciales para la transición energética.
En paralelo, Flavio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal y rival electoral de Lula, reunió a miles de seguidores en la Avenida Paulista, en San Pablo. En su discurso, afirmó: “Lula es responsable por el caos moral que Brasil está pasando hoy. Quien vota a Lula, está votando a Alexandre de Moraes”. De esta manera, vinculó a Lula con el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, quien encarceló a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y que actualmente enfrenta un escándalo por su relación con el banquero Daniel Vorcaro.
Durante la manifestación, los asistentes exhibieron banderas de Brasil, Estados Unidos e Israel, así como un muñeco inflable de Trump que sujetaba a un Lula vestido de presidiario. La temperatura en San Pablo rondaba los 10 grados centígrados.
Las elecciones presidenciales están programadas para el 4 de octubre. Según una encuesta de Datafolha divulgada el jueves pasado, Lula lidera la intención de voto con el 38 por ciento, seguido de Flavio Bolsonaro con el 33 por ciento. El estudio, que entrevistó a 2.002 electores en 125 ciudades, también indica que el 47 por ciento de los electores rechaza votar por Bolsonaro, mientras que el rechazo hacia Lula es del 45 por ciento.
El escritor Augusto Cury, del partido Avante, se ubica en tercer lugar con un 8 por ciento de intención de voto, por detrás de Lula y Bolsonaro. Si ningún candidato supera la mitad de los votos, se realizará una segunda vuelta el 25 de octubre con los dos más votados.
