sábado, septiembre 12, 2026

Ziyech y otros futbolistas europeos eligen Brasil: la ruta inversa del mercado

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Hakim Ziyech fue presentado en Botafogo y se suma a una lista de jugadores europeos y africanos que, después de los 30 años, optan por jugar en el Brasileirão. El fenómeno responde a factores económicos, generacionales y culturales.

Hakim Ziyech, de 33 años, fue presentado como refuerzo de Botafogo en el aeropuerto Galeão, en Río de Janeiro, tras rescindir su contrato con Wydad Casablanca. El marroquí, nacido en Países Bajos, firmó hasta 2028 y declaró: «Estoy muy entusiasmado, es mi primera vez acá. Siempre tuve este deseo en mi lista y ahora se hizo realidad. No sé mucho sobre Río de Janeiro, pero sé que es el país número uno, la meca del fútbol».

La llegada de Ziyech se suma a la de otros futbolistas que, tras desarrollar sus carreras en Europa, eligen el Brasileirão. Entre ellos se encuentran Memphis Depay (Corinthians), Martin Braithwaite (Gremio), Yannick Bolasie (Chapecoense), Dimitri Payet (Vasco da Gama), Jessie Lingard (Corinthians) y Filip Krovinovic (Gremio).

Según datos de la temporada 2026, la liga brasileña registró un récord de 167 futbolistas nacidos fuera de Brasil, frente a 157 en 2023. Los argentinos lideran con 48 jugadores, seguidos por uruguayos (31), colombianos (27), paraguayos (13) y ecuatorianos (10). Los europeos suman 18 y los africanos 11.

El entrenador Roger Machado, ex San Pablo e Internacional, explicó: «A medida que más jugadores brasileños se van al exterior, Brasil comenzó a desempeñar un papel fuerte de comprador. Durante la última década, la demanda para sustituir a esos jugadores que se van aumentó significativamente». Y agregó: «Jugadores de Sudamérica, América Central y hasta de Europa o África son cada vez más elegidos por los clubes locales. Es un cambio natural impulsado por oferta y demanda, de acuerdo a las tendencias mundiales».

El factor económico es central: el crecimiento de los ingresos de los clubes, la transformación en SAFs y la depreciación de algunos mercados europeos ampliaron la capacidad brasileña para competir por futbolistas antes inaccesibles. Sin embargo, los jugadores mencionan también motivos generacionales y culturales. Memphis Depay, al llegar a Corinthians en septiembre de 2024, afirmó: «¿De dónde viene el fútbol auténtico? Para mí, Brasil es la Meca del fútbol». Braithwaite, por su parte, recordó que su padre era admirador del fútbol brasileño y que Ronaldo era uno de sus ídolos.

Krovinovic, croata que llegó a Gremio, consultó a su excompañero Jonas antes de aceptar: «Me dijo que Gremio es un club enorme y que Porto Alegre respira fútbol». El mediocampista ya hablaba portugués y conocía al entrenador Luís Castro.

El fenómeno no está exento de reparos. Ziyech consultó sobre el estado de las canchas antes de firmar, advertido por su compatriota Zakaria Labyad sobre posibles lesiones en césped sintético o en mal estado. Braithwaite reconoció que en Dinamarca existe cierto prejuicio sobre el nivel del Brasileirão. Memphis admitió que sabía poco de la historia de Corinthians antes de la propuesta.

El calendario extenuante, los viajes largos, la presión cotidiana y las condiciones variables de infraestructura son parte de la experiencia. No obstante, los estadios como Maracanã, Mineirão y Morumbí, con hinchadas numerosas, y la competitividad de torneos como el Brasileirão, la Copa de Brasil y la Libertadores resultan atractivos para estos futbolistas.

La ruta inversa, que décadas atrás era una rareza con Clarence Seedorf en 2012, se ha ido naturalizando con las llegadas posteriores de Honda, Kalou, Payet, Bolasie, Braithwaite, Depay, Krovinovic y ahora Ziyech. El movimiento responde a una combinación de factores económicos, redes de contacto entre continentes y una deuda pendiente para una generación que creció viendo el fútbol brasileño.

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