La esgrimista del club Gimnasia y Esgrima de Santa Fe participó como voluntaria en los Juegos Suramericanos tras no clasificar en la especialidad florete. Relató su experiencia desde ese rol y sus planes para el Circuito Nacional de noviembre.
Caterina Correa Sticconi es una joven esgrimista del club Gimnasia y Esgrima de Santa Fe. La atleta, especialista en florete, no clasificó a los Juegos Suramericanos por puntos y decidió sumarse como voluntaria. “Quedé afuera de los Juegos como deportista, pero no me los quería perder y me sumé de voluntaria”, declaró.
Correa Sticconi participó en Panamericanos Juniors y en torneos internacionales. Sobre su rol en los Suramericanos, afirmó: “Es un trabajo que no se ve y demanda mucho”.
“Estoy viviendo un momento lindo y especial. Pero del otro lado”, relató. Y agregó: “Esta experiencia me permitió ver otra faceta del deporte y del evento en sí. Estar del lado de afuera de la pista me dejó ver cómo se maneja todo, sin ser atleta, y está muy bueno. Es una manera muy enriquecedora de vivirlo también”.
La decisión de ser voluntaria “fue prácticamente espontánea. Siento mucho amor por mi ciudad y la esgrima. No clasifiqué a estos Suramericanos por puntos, me avisaron un mes antes que no se me daría, y cuando supe que no entraba, acepté sumarme como voluntaria. Si no puedo apoyar a mi equipo desde la pista, lo hago desde otro lugar”, sostuvo.
“En mi lugar entró una chica de Buenos Aires, que fue a Hong Kong y pudo conseguir los puntos necesarios para superarme. La felicité y hablamos por mensajes en su momento. Y acá la vi y estuvimos todas porque tenemos muy buena onda y además hace poco yo estaba en ese grupo de la selección”, contó. Y añadió: “Tengo un gran sentimiento con el seleccionado. Si bien no me tocó ser parte en estos Juegos, lo cierto es que hace poco era una más de ellas”.
Correa Sticconi también se refirió a la emoción de escuchar a los espectadores: “Me provoca escuchar a los espectadores gritar ‘¡Argentina, Argentina!’ y sentir que, aunque no esté en la pista compitiendo, me emociona. Se me llenan un poco los ojos de lágrimas porque además no estoy ahí. Vivo todo esto de manera muy especial”.
La esgrimista ponderó “el valor del voluntariado y el trabajo silencioso que se hace. Es algo que no se ve y que demanda mucho. Además, hacés cosas que nunca pensás que harías. No pensé que hacían tanto. Es muy motivador ver cómo se maneja todo desde otro lado. Es una tarea que requiere compromiso y mucha pasión”.
Para ella, esta experiencia le permite fortalecer su vínculo con la disciplina y encarar lo que vendrá. “Estos Juegos me sirvieron para mirar lo que viene de otra manera. Me dan ganas de competir ya mismo en torneos y seguir entrenando. Tengo más ganas de ir al Circuito Nacional que se hará en noviembre”, detalló.
