La agencia espacial estadounidense publicó una investigación sobre la temperatura de bulbo húmedo y las regiones donde el calor podría superar umbrales críticos en las próximas décadas. El informe no menciona a España como zona inhabitable.
La NASA estudia desde hace años una combinación peligrosa durante las olas de calor: temperaturas elevadas acompañadas por una humedad que dificulta que el cuerpo pueda enfriarse. El análisis utiliza la llamada temperatura de bulbo húmedo y proyecta cómo puede evolucionar el calor extremo en las próximas décadas. El límite crítico está en 35 °C bajo esa medición, aunque los efectos sobre la salud pueden aparecer bastante antes.
Distintas publicaciones que trasladaron estas proyecciones al territorio español mencionan a Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía como algunas de las zonas de España más expuestas al calor extremo hacia mediados de siglo. Sin embargo, el informe de la NASA no afirma que esas tres regiones españolas vayan a ser inhabitables en 2050. La publicación original, titulada Too Hot to Handle: How Climate Change May Make Some Places Too Hot to Live, identifica como principales áreas de riesgo al sur de Asia, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo hacia 2050.
Para 2070, la lista incorpora al este de China, sectores del sudeste asiático y Brasil. La NASA explica que los modelos apuntan a que esas regiones podrían superar el umbral crítico de temperatura de bulbo húmedo durante las próximas décadas.
España sí enfrenta un aumento del calor extremo, pero equiparar ese escenario directamente con regiones que podrían alcanzar el límite fisiológico de supervivencia modifica el alcance del análisis original.
El trabajo de la NASA tiene otro dato concreto: los niveles extremos de estrés térmico se duplicaron con creces durante los 40 años analizados. Además, los episodios con temperaturas de bulbo húmedo de entre 32 y 35 °C se multiplicaron por más de tres.
Qué son los 35 °C de bulbo húmedo que analiza la NASA
La temperatura de bulbo húmedo no equivale a los 35 °C que muestra un termómetro convencional. Combina temperatura y humedad para medir la capacidad que tiene el cuerpo de perder calor mediante la evaporación del sudor.
Cuanto mayor es la humedad, más lentamente se evapora ese sudor. Al acercarse la temperatura de bulbo húmedo a la temperatura corporal, el organismo pierde progresivamente una de sus principales herramientas para mantenerse fresco.
El investigador Colin Raymond, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, sitúa alrededor de los 35 °C de bulbo húmedo el límite que una persona expuesta al ambiente podría soportar durante unas seis horas. Por encima, ni siquiera sudar sería suficiente para mantener una temperatura corporal segura.
Ese umbral no significa que cualquier valor inferior sea inocuo. La propia NASA recuerda que se producen muertes por estrés térmico con temperaturas de bulbo húmedo considerablemente menores. Durante la ola de calor del noroeste de Estados Unidos de 2021, por ejemplo, rondaron los 25 °C.
Desde 2005 ya se registraron valores superiores a 35 °C durante períodos breves en nueve ocasiones, principalmente en puntos subtropicales como Pakistán y el Golfo Pérsico.
Cómo mide la NASA las zonas donde el calor puede convertirse en un riesgo
El seguimiento no depende únicamente de estaciones meteorológicas terrestres. La NASA utiliza instrumentos espaciales para observar temperatura y otros factores necesarios para estudiar episodios de estrés térmico.
Entre ellos se encuentran AIRS, instalado en el satélite Aqua, y ECOSTRESS, situado en la Estación Espacial Internacional. Sus observaciones permiten alimentar modelos que analizan con mayor detalle temperatura y humedad en distintas regiones.
La humedad es decisiva porque dos lugares con la misma temperatura del aire pueden representar riesgos muy diferentes. En un ambiente seco, la evaporación del sudor sigue funcionando; con humedad elevada, ese mecanismo pierde eficacia.
