Investigaciones de The New York Times y Le Monde indican que el organismo tenía conocimiento interno de posibles irregularidades en la habilitación del arquero Lionel Mpasi, quien representó a Francia en categorías juveniles y luego jugó para RD Congo. La FIFA rechazó las acusaciones de interferencia política.
Una investigación periodística de The New York Times y Le Monde, basada en documentos internos y correspondencia de la FIFA, sostiene que el organismo conocía dudas sobre la elegibilidad del arquero Lionel Mpasi, de la República Democrática del Congo, antes de que el país africano avanzara hacia el Mundial 2026.
Según las publicaciones, el departamento jurídico de la FIFA detectó que Mpasi no habría completado correctamente el procedimiento para cambiar su afiliación internacional desde Francia hacia RD Congo. El jugador había representado a Francia en categorías juveniles y luego pasó a la selección congoleña.
Los documentos citados por Le Monde indican que el área jurídica de la FIFA analizó escenarios que iban desde una multa hasta consecuencias deportivas que podían afectar la participación de RD Congo en el repechaje mundialista. Finalmente, ninguna de esas medidas fue aplicada.
El caso tomó mayor dimensión después del partido que definió al representante africano en el repechaje. RD Congo derrotó a Nigeria por penales y obtuvo el derecho a disputar la instancia clasificatoria. Nigeria presentó entonces una protesta ante la FIFA cuestionando la elegibilidad de jugadores congoleños. La FIFA rechazó el reclamo por cuestiones procedimentales y de plazos, según la explicación oficial.
Las investigaciones periodísticas señalan que la FIFA ya habría detectado internamente el problema de Mpasi al volver a examinar el expediente. Esto introduce un elemento que, según los medios, cambia la dimensión del caso, ya que la discusión no se limita a si Nigeria presentó correctamente su denuncia.
A pesar de las dudas, RD Congo continuó en carrera. La selección derrotó posteriormente a Jamaica y obtuvo la clasificación para el Mundial 2026. Mpasi formó parte del equipo durante ese camino y también integró la selección durante el torneo. El equipo africano avanzó hasta la fase eliminatoria y fue eliminado por Inglaterra.
La controversia se produce después de otros casos en los que la FIFA aplicó sanciones por cuestiones de elegibilidad. Ese contraste es uno de los argumentos centrales de quienes cuestionan la actuación del organismo.
La FIFA ha defendido públicamente la autonomía de sus órganos judiciales y sostiene que los comités disciplinarios toman sus decisiones en función de las normas vigentes y de los hechos concretos de cada expediente. El organismo rechazó las acusaciones de interferencia política y calificó de infundadas las relacionadas con una supuesta intervención de su presidente, Gianni Infantino.
The New York Times y Le Monde investigaron también la relación entre Infantino y Véron Mosengo-Omba, actual presidente de la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFA). Mosengo-Omba ocupó anteriormente cargos importantes dentro de la estructura de la FIFA. La investigación de Le Monde sostiene que Infantino habría intervenido políticamente para favorecer la llegada de Mosengo-Omba a la conducción del fútbol congoleño. El dirigente fue elegido presidente de la FECOFA el 20 de mayo de 2026, con 60 votos sobre 65 delegados presentes.
La federación congoleña confirmó posteriormente la relación institucional entre ambos. En septiembre, Mosengo-Omba fue recibido por Infantino en Zúrich y, según la FECOFA, el presidente de la FIFA felicitó a la federación por el regreso de RD Congo al Mundial después de 52 años y prometió apoyo para distintos proyectos del fútbol congoleño.
Hasta el momento, existe una diferencia entre lo que revelan las investigaciones periodísticas y lo que está probado sobre una eventual intervención personal de Infantino. Los documentos pueden demostrar que hubo conocimiento interno del problema de elegibilidad y que se analizaron posibles consecuencias, pero no demuestran por sí solos que Infantino haya ordenado que RD Congo fuera beneficiada.
El caso se conoce apenas unos meses después de otro episodio que provocó cuestionamientos contra la FIFA. Durante el Mundial, el delantero estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja durante el partido contra Bosnia y Herzegovina. La expulsión implicaba automáticamente una suspensión para el siguiente encuentro. Sin embargo, la FIFA anunció posteriormente que suspendía la aplicación de esa sanción, lo que permitió que Balogun jugara contra Bélgica por los octavos de final.
La decisión generó revuelo porque ocurrió después de que el presidente estadounidense Donald Trump reconociera que había llamado a Infantino para pedirle que revisara la situación. Infantino confirmó que había recibido la llamada y que había conversado sobre el caso, aunque negó que Trump hubiera intervenido en la decisión final. El presidente de la FIFA insistió en que el Comité Disciplinario actuó de manera independiente.
Los expedientes Balogun y Mpasi son diferentes. En el caso del estadounidense, la discusión estuvo relacionada con la suspensión derivada de una tarjeta roja. En el caso congoleño, el problema está relacionado con la elegibilidad de un futbolista y con el procedimiento para cambiar su afiliación internacional. Ambos casos tienen en común que la intervención o el conocimiento de las máximas autoridades de la FIFA quedó bajo la lupa al mismo tiempo que una decisión terminó beneficiando deportivamente a una selección o jugador.
En el caso Balogun, está confirmado que Trump llamó a Infantino y que posteriormente la FIFA suspendió la sanción. Lo que no está probado es que la llamada haya determinado la resolución. En el caso Mpasi, las investigaciones sostienen que la FIFA conocía el problema de elegibilidad y que se analizaron posibles sanciones, pero finalmente RD Congo siguió adelante. Tampoco está probado que Infantino haya ordenado esa decisión.
El contexto político tampoco es menor. Infantino busca mantener el respaldo necesario para continuar al frente de la FIFA y África representa un bloque electoral de peso dentro de la organización. En ese escenario, cualquier vínculo estrecho entre la conducción de la FIFA y una federación nacional puede convertirse en un asunto político.
La investigación de Le Monde sostiene que el caso RD Congo debe analizarse dentro de una trama de relaciones políticas entre Infantino, Mosengo-Omba y las autoridades congoleñas. El medio francés habla de una posible interferencia política, mientras que la FIFA rechaza esa interpretación. La palabra «encubrimiento» aparece en la investigación de Le Monde, pero debe entenderse como una acusación periodística, no como un hecho judicialmente probado.
El problema para la FIFA, según las publicaciones, ya no es solamente el caso de un arquero. Es la acumulación de decisiones que generan preguntas sobre la independencia de sus organismos disciplinarios. En ambos episodios, la FIFA sostiene la misma defensa: sus órganos judiciales son independientes. La discusión que queda abierta es si esa independencia es suficiente cuando las decisiones de esos órganos pueden tener consecuencias deportivas, económicas y políticas de enorme magnitud.
