Paola Barrientos, Valeria Lois y Lorena Vega coincidieron en dar vida a personajes de psicólogas en ficciones televisivas. Guionistas y actrices describen cómo se construyeron esos roles.
En la película Lo dejamos acá, Ricardo Darín interpreta a Ulises Verón, un psicoanalista que en una de sus primeras frases afirma: “La Argentina es el país con mayor concentración de psicoanalistas del mundo (…) Y la gran mayoría atiende aquí, en la Ciudad de Buenos Aires, donde el porcentaje de habitantes que se analiza es altísimo en relación con otras ciudades del mundo”.
Tres series televisivas argentinas incluyeron a una psicoanalista como personaje con presencia en pantalla: Paola Barrientos como Victoria Lauría en Graduados (2012), Valeria Lois como Claudia en Guapas (2014) y como Aldana en Silencios de familia (2016), y Lorena Vega como Fernanda Olivera en Envidiosa (2024).
Una creación en equipo
“La creación de un personaje en una tira como Graduados es en equipo”, declaró Barrientos a PERFIL. “Los guiones son estimulantes y para los guionistas lo es la propuesta de los actores. (…) En el caso de Vicky Lauría, modelos de psicólogos tenemos para imaginar un amplísimo mundo; los míos no fueron de profesionales no cercanos. Después está el cuerpito del actor que empieza a amalgamarse con el personaje y este toma una forma más definida”.
En 2012, Graduados fue un éxito de rating diario y, simultáneamente, Barrientos era conocida por la publicidad de “la pareja del Galicia”, que hizo durante diez años. “Al aparecer las dos cosas al mismo tiempo, creo que los dos personajes se potenciaron mutuamente. (…) Y luego los guionistas hicieron de Vicky, la psicóloga de famosos”.
Alejandro Quesada, coguionista de Graduados, sostuvo a PERFIL: “Vicky Lauría se creía una gran consejera y analista de las relaciones y vínculos ajenos y tenía mucha dificultad para afrontar los propios. Y su mayor característica fue la impunidad, el manejarse más como una amiga sin filtro que como una profesional, pero al mismo tiempo con gran carisma como para convertirse en la ‘psicóloga de los famosos’”. Esa ficción se escribía en paralelo con lo que se emitía al aire. “Más que explorar los clichés, creo que eso nos permitió ir corriendo el límite: el ver lo que le pasaba al público animaba a ser más irreverentes”, agregó.
Atractivas
“Aldana (Valeria Lois) era una psicóloga un poco insegura”, explicó a PERFIL Javier Daulte, guionista de Silencios de familia y psicólogo. “Y su paciente era una familia un poco descarrilada que de pronto se abusaba de ella como profesional o la pasaban por encima. Todas cosas que abonaban a la comedia”. El hecho de ser psicólogo influyó en potenciar que esos personajes “son un territorio muy atractivo para ser escrito y actuado porque puede hacer aparecer todo lo que queramos de un personaje: confesiones, miserias, negaciones, mentiras, verdades”. En esa época, las redes sociales no estaban tan desarrolladas como ahora, pero en varios reportajes Lois recordó que percibía en la calle la popularidad de Aldana.
Favoritas
Valeria Lois fue Mónica en Guapas, donde su personaje como psicoanalista estaba detrás de su rol principal, que era ser la contrafigura de Mercedes Morán. “En ese sentido a Mónica le armamos una personalidad muy directa, de ese tipo de psicólogos que hacen interpretaciones bestiales fuera de contexto y sin que se las pidan, porque eso servía para el enfrentamiento con Mercedes, que era un personaje muy fuerte”, explicó a PERFIL Leandro Calderone, guionista de Guapas junto con Carolina Aguirre. “Me analizo hace muchos años, el psicoanálisis es algo que pertenece a mi universo y soy muy pro análisis. Es imposible retratar lo que sucede en un análisis porque es aburrido, entonces a veces la ficción crea psicólogos que dicen muchas verdades, que son incisivos, que confrontan al protagonista, y eso en términos realistas es falso. Pero son necesidades de la ficción. (…) Creo que eso hizo funcionar eso, como también el vínculo de Vicky (Griselda Siciliani) con su analista Fernanda (Lorena Vega) en Envidiosa (guion de Caro Aguirre). Ella es de las que empujan al protagonista a desarmar mandatos y a conectar con el propio deseo, algo con lo que todos nos identificamos”.
Alberto Olmedo y Juana Molina: analistas pioneros
El doctor Segura, que Jorge Marrale encarnó en Vulnerables (Pol-ka, 1999), fue “el psicoanalista legendario de la tele”, como lo describió a PERFIL Javier Daulte. Pero él estaba en un ámbito formal. A diferencia de “las analistas” Paola Barrientos, Valeria Lois y Lorena Vega, él ya era un actor con fama establecida.
Antes que todos ellos, hubo dos artistas famosos y populares que incluyeron al psicólogo como uno de los personajes de sus sketches televisivos.
En No toca botón (temporada 1987), Alberto Olmedo protagonizó a un psicólogo dominado por las mismas intenciones que luego tendría su par Mano Chanta. Esto es, se quedaba dormido en sesión con el testimonio de su paciente con traumas infantiles, y explotaba su libido con los relatos —en sesión— de Susana Traverso o Mónica Gonzaga.
Pocos años después, en Juana y sus hermanas (1991/1993), Juana Molina creó a la Doctora Ruth —o la Doctora Decimos—. Con un aspecto que hoy se usaría para ironizar con alguna persona “psicoprogre”, ponía una psicoanalista a todo, a lo profesional y a su propia pareja. “Particularmente en relación al humor y a cómo lo encaraba, Juana Molina no solo ha sido muy estimulante, sino que para estudiarla”, dijo Paola Barrientos a PERFIL.
Una dupla inolvidable: Tony Soprano y la Dra. Melfi
“Siento que lo de Vulnerables —con Jorge Marrale como analista— es lo que más tengo como recuerdo de la psicología en la tele”, dijo a PERFIL Alejandro Quesada, coguionista de Graduados y otros éxitos. Y ese unitario de Pol-ka fue también la referencia que Javier Daulte y Leandro Calderone dieron a PERFIL. Pero este último sumó una ficción extranjera, la exitosa Los Soprano (1999/2004). “Para mí, es la más cercana a lo que sucede en un consultorio psicoanalítico, pero en términos de ficción. Es sin dudas el mejor vínculo paciente-analista el de Tony Soprano (James Gandolfini) y la doctora Melfi (Lorraine Bracco)”. El capo de los Soprano empieza terapia porque sufre ataques de pánico y desmayos vinculados a quehacer mafioso. Esa relación paciente-analista atraviesa las seis temporadas hasta concluir con un final inesperado.
En Argentina, donde decir “hago terapia” o “voy al psico” tiene el mismo peso que expresar “voy al gym”, se importó En terapia, un formato israelí donde en las tres temporadas Diego Peretti —actor y psiquiatra en la vida real— encarnó al doctor Guillermo Montes. Por su diván pasaron cinco pacientes, y él mismo tenía sus momentos donde el rol cambiaba.
