Manuel de la Serna, maestro jardinero, narrador oral y actor, presenta ‘Una noche con Adriana Brodsky’ en Microteatro. En diálogo con LA NACION, repasa su formación, su vínculo con su hermano Rodrigo y su experiencia en la obra.
Manuel de la Serna es maestro jardinero, narrador oral y actor. Actualmente estrena la obra Una noche con Adriana Brodsky, en Microteatro, con libro y dirección de Fabrizio Origlio, donde comparte escenario con Adriana Brodsky y Jorge Holovatuck.
En diálogo con LA NACION, Manuel de la Serna contó cómo fueron sus inicios y cuánto tuvo que ver su hermano, el actor Rodrigo de la Serna, en su cambio de rumbo.
Formación docente y artística
Manuel de la Serna se formó como maestro jardinero y narrador oral. Da clases y talleres en diferentes lugares. Sobre su elección profesional, recordó: «Cuando terminé la escuela secundaria no sabía qué estudiar y estuve dos meses viajando por Brasil. Y no sé por qué, ahí conecté con las infancias. Me decidí a probar cómo es eso de ser maestro jardinero, y me enganché mucho con la educación y con las infancias».
Respecto de la cantidad de maestros jardineros, señaló: «Somos pocos, sí. Me acuerdo que cuando estudiaba eran 300 mujeres y dos varones».
Antes de recibirse, ya había comenzado a estudiar teatro. En el profesorado se interesó por la narración oral, que se usa mucho en el nivel inicial. Ejercí cuatro años como maestro jardinero y después surgieron oportunidades en la narración y la actuación. También trabajo en el Ministerio de Educación, como narrador.
El vínculo con su hermano Rodrigo
Consultado sobre si fue a través de su hermano que se interesó por el teatro, Manuel respondió: «Sí. Mi hermano empezó muy joven… Estudió en la Escuela del Caminante, a la que yo iba también. Ahí daban un taller de teatro y surgió un poco su vocación, y también la mía. Me hizo bien el teatro, entonces seguí».
Sobre el apoyo de Rodrigo, afirmó: «Siempre me apoyó, me alentó».
En cuanto a trabajar juntos, recordó: «Hace poco fue nuestra primera vez y estuvo muy lindo. Filmamos una película que se llama El hombre de la luna, la ópera prima de Rodrigo Pérez Green, que se autofinanció. Estuvimos en el Festival de Cine de Mar del Plata el año pasado y ahora la película está girando por festivales… Creo que se va a estrenar el año que viene. Además de mi hermano y yo, está Fernanda Metilli. Es una hermosa película… Un drama que cuenta la historia de un hombre que atraviesa un duelo después del suicidio de su mujer. Y mi hermano, hace de mi hermano (risas)».
Respecto de tener un hermano famoso, manifestó: «Nunca me pasó de pedirle nada a mi hermano… Digo, que me haga gancho para algo. Tampoco me pasó que me llamen por mi hermano, ni que se me cerrara alguna puerta por él. Así que no sabría decir si tener un hermano famoso es algo bueno o malo (risas). Por ahí, la aportación de apellido te puede llegar a abrir alguna puerta, pero siempre confié en mi trabajo y en lo que soy yo».
Y agregó: «No, la verdad que no. La actuación es un disfrute siempre. Conozco la fama de cerca y no me interesa ese lado de la actuación. Nunca tuve esa búsqueda, y mi hermano tampoco… Pero bueno, le cayó».
Trayectoria actoral
Manuel de la Serna debutó profesionalmente con Medida por medida, de Shakespeare. Luego realizó muchas puestas escénicas de narración oral, para adultos y para chicos. Formó parte de un grupo de narración oral llamado El viajecito de Felipe, del que surgió el nombre de su hijo. Trabajó mucho con el director Víctor Chacón.
Sobre su carrera televisiva, indicó: «Televisión hice muy poco, apenas algunas participaciones en Casados con hijos y Contra las cuerdas, donde también trabajé con mi hermano. No me metí en la industria ni en la tele. No busqué tampoco… Y disfruto también dando talleres de narración en un teatro en Martínez, de forma virtual, en el profesorado donde egresé. Así que siempre fue más una búsqueda de disfrute».
La obra en Microteatro
Respecto de Una noche con Adriana Brodsky, Manuel contó: «La conocí en los ensayos y es una divina. Obvio que la conocía de la tele por mis viejos que veían a (Alberto) Olmedo. Yo era chico, pero me acuerdo de espiar a mis 7 u 8 años… Y cuando se daban cuenta, me mandaban a la cama (risas). Pero tengo la imagen y el recuerdo de Adriana de esa época. Hicimos pocas funciones y quiero que tengamos más tiempo para que me cuente un poco cómo era esa época, cómo era trabajar con Olmedo. Tengo ganas de conocer su voz. Pero la verdad que, en el trato, ella es muy sencilla y, en eso, me sorprendió porque no se mueve como una diva ni tiene exigencias de diva ni mucho menos. Es muy sencilla, muy compañera. Está muy abierta al trabajo».
Sobre la convocatoria, explicó: «La obra la escribió Fabrizio Origlio, que fue mi profesor de música en el Instituto Eccleston, cuando estudiaba para maestro jardinero. Nos volvimos a encontrar mucho tiempo después, yo ya dando clases. Y me comentó que había estado con Adriana y que quería hacer Microteatro, así que escribió la obra pensando en ella. Y después me convocó a mí y a Jorge Holovatuck. Es muy divertida, porque cuenta el encuentro entre ellos y yo soy el conector. Es la fantasía de pasar una noche con ella. Me gusta mucho el formato de Microteatro y además está bueno que sea dos veces por semana, por una cuestión familiar».
La obra se presenta los miércoles y sábados, a partir de las 22.30, en el marco de Microteatro, que este mes de octubre tiene como temática el sexo.
Proyectos y familia
Manuel de la Serna tiene dos hijos, Pedro y Felipe, de 4 y 3 años. Su mujer, Loli, es docente. Sobre la logística familiar, comentó: «Nos acomodamos todos (risas)».
En cuanto a otros proyectos, mencionó: «Tengo proyectos. Presentamos obras infantiles en escuelas. Y hago una obra de teatro negro que se llama Circo, fokus, bokus con la que estuvimos en el Teatro Empire el año pasado y ahora también presentamos en escuelas. Siempre intento que algo salga porque lo necesitamos, además».
