Las compañías de Elon Musk presentan resultados trimestrales en medio de análisis sobre una eventual integración, aunque ninguna ha confirmado negociaciones.
La cooperación tecnológica y comercial entre Tesla y SpaceX, las dos principales compañías de Elon Musk, ha llevado a analistas de Wall Street a plantear una posible fusión, aunque ninguna de las empresas ha confirmado que existan negociaciones.
La posible fusión estará presente en los próximos dos días, cuando SpaceX, el martes, y Tesla, el miércoles, presenten sus resultados financieros del tercer trimestre.
Una de las preguntas que los accionistas de SpaceX han enviado para la sesión de preguntas y respuestas del martes es: «¿Cuándo se fusionará SpaceX con Tesla?», lo que podría llevar al empresario a explicar sus planes empresariales.
El propio Musk alimentó las especulaciones en julio, cuando, durante la conferencia de resultados de Tesla, reconoció que existe «cada vez más solapamiento» entre ambas compañías, sobre todo en cuanto a inteligencia artificial.
Preguntado específicamente sobre una fusión, evitó descartarla y se limitó a señalar que una operación de ese tipo tendría que realizarse siguiendo «el procedimiento apropiado».
Un mes antes, la presidenta y directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, había reconocido en una entrevista con CNBC que existen sinergias y una «convergencia» entre los objetivos de las dos empresas. Consultada por una posible fusión, respondió que «podría hacer la vida de Elon un poco más fácil» y añadió que las fusiones y adquisiciones formarán parte del futuro de SpaceX.
La cooperación ya se traduce en importantes vínculos financieros. Tesla invirtió en marzo 2.000 millones de dólares en SpaceX y durante el primer semestre obtuvo 405 millones de dólares en ingresos procedentes de la empresa espacial, principalmente por la venta de sistemas de almacenamiento energético Megapack.
Pero la cooperación más significativa se está produciendo en inteligencia artificial y semiconductores. SpaceX y Tesla colaboran en Terafab, un proyecto para desarrollar una capacidad masiva de fabricación de chips destinados, entre otras aplicaciones, a los robots Optimus y los vehículos de Tesla y a futuros sistemas de computación espacial de SpaceX.
En un documento presentado ante la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. en junio, SpaceX reconoce que el proyecto conjunto de semiconductores Terafab aprovechará «recursos de ingeniería, propiedad intelectual e infraestructura compartidos» con Tesla para acelerar el desarrollo tecnológico y reducir costes. El documento también señala que ambas compañías han acordado un marco general de colaboración, aunque los proyectos específicos todavía requieren acuerdos separados.
La presentación la pasada semana del nuevo Tesla Roadster reforzó esa imagen de convergencia. El automóvil fue mostrado en las instalaciones de SpaceX en la localidad texana de McGregor. El plato fuerte fue la versión del Roadster que utiliza propulsores desarrollados con tecnología de la empresa espacial. Musk calificó el vehículo como «la culminación de un trabajo increíble» de ingenieros de Tesla y SpaceX.
Wall Street ha empezado a incorporar una posible unión a sus escenarios. El analista Dan Levy, de Barclays, considera que una operación se ha convertido cada vez más en una expectativa entre los inversores, especialmente por las ventajas que ofrecería integrar chips, inteligencia artificial, energía, robótica, vehículos autónomos, Starlink y computación espacial.
RBC ha calculado, únicamente como ejercicio teórico, una adquisición de Tesla por SpaceX a 480 dólares por acción lo que daría a los accionistas del fabricante de automóviles alrededor del 48 % de una empresa combinada valorada en unos 3,74 billones de dólares. El banco subraya que no tiene conocimiento de que exista una operación.
Pero una posible fusión también presenta importantes obstáculos. Musk se encuentra en ambos lados de una eventual transacción, lo que obligaría a establecer procedimientos independientes para evitar conflictos de intereses. Una eventual fusión también tendría que superar importantes obstáculos financieros y regulatorios.
Los analistas de Morningstar advierten de las dificultades para acordar la valoración de ambas empresas y el reparto accionarial, mientras que los contratos militares de SpaceX con el Gobierno estadounidense podrían complicar la operación por la importante presencia industrial de Tesla en China y los requisitos de seguridad nacional aplicables a la empresa espacial.
