La Justicia provincial de Santa Fe condenó a Ariel Matías Cabrera, Damián Reifenstuel y Juan José Masson como coautores del homicidio agravado por haber sido cometido en ocasión de un espectáculo deportivo. La familia de la víctima anunció que apelará el fallo.
El tribunal integrado por los jueces Jorge Rodríguez, Natalia Benvenuto y Nicolás Vico Gimena, de la sala 7 del Centro de Justicia Penal de Rosario, condenó a Ariel Matías Cabrera (44) y Damián Reifenstuel (46) a 20 años de prisión efectiva, y a Juan José Masson (42) a 18 años, tras hallarlos culpables como coautores del delito de homicidio agravado por haber sido cometido en ocasión de un espectáculo deportivo.
La jueza Benvenuto leyó las condenas en ese orden. Además de la pena de prisión, Cabrera y Reifenstuel fueron inhabilitados por 15 años para desempeñarse como deportista, jugador profesional, técnico, colaborador, dirigente, concesionario, miembro de comisiones o subcomisiones de entidades deportivas o contratado por cualquier título por estas últimas, y recibieron inhabilitación perpetua para concurrir a espectáculos de fútbol. Masson recibió también inhabilitación perpetua para concurrir a espectáculos de fútbol.
La Fiscalía había solicitado 30 años de prisión efectiva por homicidio agravado por ser cometido con ocasión de espectáculo deportivo, en grado consumado y en carácter de coautores, mientras que la querella había pedido 33 años de cárcel para los tres imputados.
El crimen
Según expusieron durante el juicio las fiscales Laura Riccardo y Carla Ranciari, de la Unidad Especial en Violencias Altamente Lesivas, el 30 de septiembre de 2023, Damián Reifenstuel se juntó con Ariel Cabrera y Juan José Masson en un departamento ubicado en inmediaciones de Catamarca e Iriondo (Rosario) para ver el partido entre Rosario Central y Newell’s Old Boys, que se disputaba en la cancha del primero.
Al finalizar el cotejo, que Rosario Central ganó por 1 a 0, los tres se dirigieron a la intersección de Montevideo y Ovidio Lagos, de Rosario. Un rato más tarde, Ivana Garcilazo transitaba por Ovidio Lagos en sentido norte-sur en una moto, vestida con ropa que la identificaba con la parcialidad de Rosario Central. Según la acusación, los acusados tomaron baldosas de la vereda y las arrojaron contra la mujer, asumiendo la posibilidad cierta y probable de provocar su fallecimiento, tanto por el impacto directo de las piedras como por la posibilidad de hacerla perder el control del motovehículo e impactar contra el pavimento o ser arrollada por un vehículo.
Ivana sufrió un impacto en el cráneo que le causó un traumatismo encéfalo craneano grave y le produjo la muerte, cayendo desvanecida de su moto. Tras esto, Reifenstuel y Masson huyeron del lugar por Montevideo al oeste, mientras que Cabrera se acercó con intenciones de agredir al novio de la víctima, quien detuvo su marcha en el lugar para auxiliar a su pareja. En ese encuentro, el novio se defendió con una linga que tenía, la cual luego de un forcejeo quedó en manos de Cabrera, quien también huyó del lugar por Montevideo al este y antes de llegar a calle Callao la arrojó en un árbol en la vía pública.
Detenciones
Tras el crimen y la huida de los atacantes, la fiscalía en turno de la Unidad de Homicidios Dolosos chequeó varias cámaras de seguridad en la zona aledaña al lugar del ataque y logró dar con al menos dos de los atacantes. Luego de difundir sus imágenes y datos personales, dos de ellos se presentaron en la sede de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), mientras que el tercero decidió fugarse.
El primero en ser detenido fue Ariel Cabrera, quien se presentó en la sede de la AIC en la mañana del 12 de octubre, un día después que la Fiscalía diera a conocer su rostro y datos. El segundo en ser detenido fue Juan José Masson, quien tardó dos semanas más en entregarse. Lo hizo cerca del mediodía del jueves 26 de octubre, tras una serie de allanamientos realizados en su vivienda, ubicada en Humberto Primo al 1900, de barrio Ludueña, y la de varios familiares.
Por ese entonces se inició la búsqueda del profesor de química Damián Reifenstuel, quien según se supo en el marco de la investigación cruzó a Bolivia a través de la localidad de Salvador Mazza (Salta), sin pasar por un paso migratorio custodiado. Con ese dato, desde el Ministerio Público de la Acusación se alertó al gobierno boliviano y se pidió su captura internacional a Interpol.
A mediados de noviembre de 2023, Silvina Garcilazo, hermana de Ivana, viajó a Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) para buscar a Reifenstuel. La mujer tomó la determinación de cruzar hasta el vecino país tras recibir varios mensajes en la cuenta pública que abrió en Instagram «Justicia por Ivana», donde testigos le decían que habían visto a Damián en Santa Cruz de la Sierra. Vendió el fondo de comercio del negocio familiar que tenía, un IPhone y tras imprimir folletos con la cara del prófugo por el crimen de su hermana, se marchó hasta la ciudad ubicada 2.000 kilómetros al norte de Rosario.
Finalmente, el martes 25 de febrero de 2025, personal de Interpol encontró a Reifenstuel en Samaipata, un municipio cercano a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Según voceros, al momento de ser detenido primero dio otro nombre, ya que se hacía pasar por uruguayo, aunque finalmente reconoció su identidad.
Reacción de la familia
En la puerta del Centro de Justicia Penal, y luego de escuchar el fallo del tribunal, Silvina Garcilazo, hermana de Ivana, cuestionó las penas impuestas a los tres condenados y anticipó que la familia apelará el fallo para reclamar 30 años de prisión. «Me parece injusto y no es lo que esperábamos», expresó tras conocer la sentencia en el Centro de Justicia Penal de Rosario.
«Estoy indignada. No puede ser que les den los años de mierda que les dieron con todo lo que hicieron y cómo nos arruinaron la vida», sostuvo la mujer. «La vida de Ivana valía mucho más que eso. Lo mínimo que se merecía eran los 30 años que le correspondían», agregó.
«Vamos a apelar y vamos a ir hasta últimas las consecuencias, que son los 30 años de justicia que merece Ivana», terminó diciendo.
