La celebración que se realiza cada 31 de octubre tiene raíces en la antigua festividad celta de Samhain. Con el tiempo, la costumbre se expandió a nivel global y adoptó diversas formas, incluida la práctica infantil de pedir dulces.
La palabra Halloween proviene de la contracción de la frase inglesa «All hallows’ eve» o «All hallows’ evening», que significa «La noche de todos los santos» en español. Históricamente, en occidente, el 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos, por lo que Halloween es la víspera de esa jornada.
El origen de esta festividad se remonta a más de 3000 años, cuando era una celebración pagana de la tradición celta conocida como Samhain. Se realizaba en el territorio que hoy ocupa Irlanda, el 31 de octubre, coincidiendo con el fin de la temporada de cosechas y el inicio de las noches más largas. La creencia popular sostenía que durante esa noche los muertos podían caminar entre los vivos y que la línea entre ambos mundos se estrechaba, permitiendo el paso de espíritus buenos y malos. Por ello, se usaban máscaras para ahuyentar a los espíritus malignos, lo que explica el uso de disfraces en la actualidad. También se realizaban ritos para contactar con seres queridos fallecidos, como dejar velas en las ventanas o realizar banquetes sobre las tumbas.
La tradición celta llegó a Estados Unidos y Canadá con la migración irlandesa tras la gran hambruna de 1845. Sin embargo, no hay registros de celebraciones masivas hasta 1921, cuando se realizó el primer desfile de Halloween en Minnesota. El fenómeno se extendió durante las décadas siguientes y su éxito masivo se consolidó con la llegada de la festividad al cine, en las décadas de 1970 y 1980, lo que contribuyó a su difusión mundial.
En la actualidad, Halloween se celebra en decenas de países, incluida Argentina, donde se realizan disfraces, fiestas y, en algunas ciudades pequeñas o barrios cerrados, la participación de niños en el «dulce o truco». Determinados sectores de la población critican la conmemoración de esta fecha, ya que la consideran una festividad «imperialista» sin relación con las raíces nacionales.
La costumbre del «trick or treat» («dulce o travesura» en español) consiste en que los niños salen disfrazados por las calles de su barrio, tocan las puertas de sus vecinos y solicitan golosinas. Si los vecinos se niegan, pueden recibir una pequeña broma, como el estallido de un huevo en la puerta de su casa. El origen de esta tradición es discutido por los historiadores, ya que mezcla mitos urbanos y hechos históricos. Una de las versiones más extendidas se remonta a la época celta, con la leyenda de «Jack O’Lantern». Según los irlandeses antiguos, Jack era un espíritu maligno que, durante la noche del 31 de octubre, merodeaba por las casas del pueblo pidiendo «treat or trick». La historia asegura que lo mejor era darle al espíritu todo lo que pidiese para no recibir su «travesura», que consistía en maldecir a todos los habitantes del hogar.
Actualmente, el «trick or treat» que realizan los niños se distingue de la leyenda original y es una costumbre más alegre. Esta práctica se ha extendido mayoritariamente en Estados Unidos, donde la conformación urbana de los suburbios permite que los niños se desplacen de manera independiente y segura durante la noche de Halloween. En Argentina, esta costumbre suele limitarse a barrios privados y pequeñas ciudades, donde los más pequeños pueden moverse solos con tranquilidad.
