En el predio donde funcionó la Refinería Argentina de Azúcar, en Gorriti y Carballo, se construirá una torre de 200 metros y 60 pisos, la más alta de Rosario y la segunda del país. El proyecto se enmarca en un proceso de verticalización que comenzó en 1906 con el edificio La Bola de Nieve.
En el terreno donde estuvo afincada la Refinería Argentina de Azúcar, en la zona de Gorriti y Carballo, se levantará una torre de 60 pisos y 200 metros de altura, la más alta de Rosario y la segunda del país. El proyecto, impulsado por la compañía Sancor Seguros, obtuvo en 2022 una excepción del Concejo Municipal para su construcción. La demolición de silos agroportuarios del barrio Islas Malvinas precede a la obra.
El arquitecto Carlos Candia, docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), señaló que el proceso de verticalización en la ciudad comenzó en 1906 con el edificio La Bola de Nieve, de seis plantas y 25 metros, ubicado en Córdoba y Laprida. Según Candia, los primeros inmuebles en altura fueron realizados por aseguradoras que invertían el excedente del comercio agroexportador. “Los edificios tenían un solo dueño y se alquilaban para viviendas y oficinas. El segundo con ascensor fue La Agrícola (1907), en la ochava sureste de Córdoba y Corrientes”, agregó.
La arquitecta Jimena Cutruneo, investigadora del Curdiur-Conicet-UNR, indicó que la obra del francés Eduardo Le Monnier para La Bola de Nieve “por mucho tiempo representó para los rosarinos el paradigma de un edificio en altura: fue el primero financiado por una empresa que buscaba una representación y por eso la forma de la cúpula”. Cutruneo añadió que “la ciudad no tenía una demanda en relación al suelo -como en la actualidad- que ameritara la densificación; se hacían obras en altura más que nada por una cuestión de representación”.
En los años ‘20 se produjo, según las fuentes consultadas, una expansión vertical acelerada. El Palacio Minetti fue el primer rascacielos al estilo neoyorquino. En 1938 se construyó La Comercial de Rosario, en Córdoba y bulevar Oroño, con 47,5 metros. Cutruneo sostuvo que “el crecimiento vertical se da de manera espontánea, en la práctica, experimentalmente. Recién en 1932 tuvimos un reglamento de edificación, antes solo había ordenanzas sueltas”.
La ley de Propiedad Horizontal de 1948 incentivó la construcción en altura al permitir la venta por unidades. En la década del ‘70 se registró un boom de la construcción que impactó en la avenida Pellegrini y el barrio Martin. Cutruneo afirmó que “hasta 1983 ningún programa protege el patrimonio y se tumban edificios históricos que se consideraban antiguos”.
Con el nuevo siglo, la torre Punta Divisadero (2002) superó por primera vez los cien metros, con 115 metros y 37 pisos. Luego siguieron Aqualina (2009, 127 metros), Dolfines Guaraní I y II (2010, 137 metros) y Maui I (2013, 141 metros), todas en Puerto Norte o zona costera. La megatorre de Sancor Seguros, cuyo proyecto prevé “viviendas en la parte baja de la barranca y una guardería náutica que aprovecha la llegada del proyecto al río”, se sumará a este conjunto.
El miércoles por la noche, vecinos de Puerto Norte y zonas aledañas reportaron el descenso de dos hombres en paracaídas sobre un cantero de la calle, según informaron a este medio.
