martes, abril 14, 2026

La morosidad en créditos familiares superó el 11% en abril, según informe

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Un estudio de la consultora 1816 indica que el índice de irregularidad en los préstamos a hogares registró su decimosexta suba consecutiva. Paralelamente, el financiamiento en pesos al sector privado muestra signos de estancamiento.

La tasa de morosidad en el mercado crediticio para las familias volvió a aumentar y alcanzó el 11,2% en abril, según un informe de la consultora 1816 basado en datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu) del Banco Central. Este nivel representa el más alto desde 2004 y marca un incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto a marzo, siendo la decimosexta alza consecutiva.

En el sector empresarial, el indicador de incumplimiento de pago se mantiene estable en torno al 2,9%. Considerando al total del sector privado, la mora pasó del 6,4% al 6,7%.

El informe también destaca la situación en los créditos no bancarios, donde la preocupación es mayor. En este segmento, la morosidad en los hogares alcanzó el 30% en febrero, más de dos puntos por encima del mes anterior. En el caso de las fintech, como Mercado Pago, la irregularidad registrada fue del 14,7% en el último año, según cifras disponibles hasta enero. Algunos informes privados señalan que, en ciertas entidades financieras no bancarias, este porcentaje puede escalar hasta el 36%.

En este contexto, el financiamiento en pesos al sector privado muestra señales de agotamiento. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que desde mediados del año pasado el crédito dejó de crecer en términos reales, atribuyendo esta desaceleración al endurecimiento de las condiciones bancarias y al aumento de la mora. Este estancamiento abarcaría tanto tarjetas de crédito como préstamos personales y comerciales. Barbero aclaró que, si bien se observan incrementos nominales, estos no superan la inflación, por lo que el crecimiento real es nulo o negativo. El único segmento que mantiene una expansión sostenida sería el hipotecario.

El analista vinculó la desaceleración con un cambio en la política crediticia de las entidades, que han elevado los requisitos de scoring. Este endurecimiento afectaría especialmente a quienes no cuentan con ingresos estables o historial crediticio sólido, generando dificultades para refinanciar deudas.

Respecto a la estructura del crédito en Argentina, Barbero señaló que el problema principal no es el nivel de endeudamiento, sino su perfil, ya que la capacidad de préstamo sobre los ingresos es limitada. Sobre los créditos ajustados por inflación, como los UVA, advirtió que su crecimiento debe analizarse con cautela, ya que en el corto plazo pueden representar un «arma de doble filo» si la evolución de las cuotas supera la dinámica de los precios de los activos.

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