viernes, abril 17, 2026

El Jardín Arco Iris de Rosario celebra 50 años de historia con raíces en la cooperación vecinal

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La institución educativa del barrio Francetti, creada en 1975 por la iniciativa de los vecinos de la zona oeste, conmemoró su medio siglo con un acto y un reconocimiento del Concejo Municipal.

El Jardín de Infantes Nº 44 «Arco Iris» celebró este miércoles sus 50 años de vida con un acto en la puerta de su sede fundacional, ubicada en el barrio Francetti de Rosario. La historia de la institución está ligada a la cooperación de los vecinos de la zona oeste, quienes en 1975 impulsaron su creación para los niños del barrio.

«En estos años han pasado tantas cosas. Cada directivo, docente y familia dejó su huella en el jardín y la comunidad merecía festejar», afirmó Carolina Sanabria, vicedirectora del establecimiento, en diálogo con La Capital. La celebración, que incluyó un acto en la calle y una torta, contó con la presencia de escuelas de la zona y un reconocimiento oficial del Concejo Municipal. El evento, originalmente programado para el 15 de septiembre, debió ser reprogramado por las condiciones climáticas.

Los orígenes del jardín se remontan a una donación de tierras en Bemporat y Guatemala. Una mujer sin herederos cedió el terreno a un sacerdote del barrio, el padre Tito, con la condición de que se destinara a una obra de beneficencia para Francetti. Primero funcionó allí una vecinal con biblioteca y luego el Centro Cultural Santa María, que fue disuelto durante las dictaduras militares. Ante la necesidad de un jardín de infantes, las familias se movilizaron y en 1975 el Centro Cultural ofreció su local para el proyecto.

En la década de 1980, se elaboró un proyecto para darle identidad y se eligió el nombre «Arco Iris», en honor a los colores de la bandera de la cooperación, que simbolizan diversidad y unión. Actualmente, el jardín funciona en dos sedes: la original en pasaje Bemporat y otra en Nicaragua y Monte Flores. En total, suman 14 salas que albergan a 234 niños de tres, cuatro y cinco años.

«Hay generaciones de familias que vinieron a este jardín. Y hasta docentes de otros barrios que eligen trabajar acá. Por algo será», resumió la vicedirectora, destacando el legado comunitario de la institución.

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