El jugador, elegido MVP de la liga francesa y mejor atacante por tercer año consecutivo, se ilusiona con un posible regreso a la albiceleste tras ocho años de ausencia.
El rosarino Tomás López, ex jugador de Sonder, continúa su destacada trayectoria en el Montpellier de la liga francesa de vóley, una de las más competitivas del mundo. Sus recientes logros, incluyendo ser nombrado MVP (Jugador Más Valioso) de la temporada y mejor atacante por tercer año consecutivo, lo posicionan como un candidato fuerte para volver a la selección argentina, de la que está ausente desde 2018.
El nuevo director técnico de la selección mayor, Horacio Dileo, ya habría mostrado interés en el jugador de 31 años. Los grandes objetivos de la albiceleste para el ciclo 2026 son la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y la Liga de Naciones (VNL).
López transita su segunda temporada en Montpellier, tras tres en Nantes, y acumula experiencia en Italia y Alemania. Su carrera comenzó en el plano local, con pasos por Sonder, Puerto San Martín y Libertad de San Jerónimo Norte. Actualmente, busca su primer título de liga en Francia con su equipo, que está a un paso de la final.
En diálogo desde Francia, el punta reflexionó sobre su presente y sus aspiraciones. «Lógicamente quise subir la vara y el nivel, para tener la posibilidad de volver a la selección. Es mi sueño», afirmó López, quien valoró mantenerse «tantas temporadas en el más alto nivel».
Respecto a su primera experiencia en la selección mayor durante el Mundial de 2018, el deportista reconoció: «Fue un cambio muy brusco. El nerviosismo y la presión hicieron que no lo disfrutara tanto como quería». Y agregó: «Ahora tengo otra experiencia en la espalda, con mayor camino recorrido. Si bien la presión siempre va a estar, ahora sí lo disfrutaría».
Sobre los premios obtenidos, el rosarino los consideró «un mimo al trabajo que uno hace para poder competir contra los mejores y conseguir grandes objetivos». Para López, «lo más difícil siempre es mantenerse y eso es lo que más contento me pone».
